miércoles, 16 de septiembre de 2009

2. Confesiones

-Creo que aun no lo he asimilado, aun no me he creído que cuando vuelva él no estará allí para saludarme…


Jacob mantenía la vista fija en sus pies mientras caminaba por la arena. No sabía qué hacer, siempre había sido él el que había cuidado de mí, el que me había consolado. Le di un pequeño empujón en el hombro. Patético.

-Ya verás como pronto todo dejará de ser tan raro, tienes a mucha gente a tu alrededor, la manada, Charlie y Sue…

-A ti… - Jacob paró de andar y se volvió hacia mí- Tú eres lo único que necesito Nessie.
El corazón me dio un vuelco. Todo esto era tan… extraño. Jake y yo siempre habíamos sido inseparables, estaba acostumbrada a que me mimara y me pusiera en un altar. Entonces ¿Por qué últimamente me sentía tan rara estando con él? ¿Por qué empezaba a sentirme… incómoda?

- Bueno, yo me iré dentro de poco. No creo que lleguemos a pasar la noche aquí- Intenté sonreír, pero mis labios no respondieron- Tenemos que llegar pronto a nuestra nueva casa.

- Pero podríais quedaros, un día o dos.
¿Qué podía decir? Ni siquiera sabía si quería quedarme.

-Bueno, eso no es decisión mía.

-Seguro que Bella aceptará. Se siente culpable por estar tanto tiempo alejada de Charlie.
Volví a caminar y Jacob reanudó la marcha para seguirme. No podía ser, el era mi segundo padre, mi hermano mayor, mí… ¿Mi qué?

-Jake, tengo que decirte algo, puede que no deba decirlo pero de veras necesito hacerlo.

-Puedes contarme lo que quieras- Su voz reflejaba preocupación- ¿Quieres que nos sentemos?

-Lo pensé. Quizás sería lo mejor, puede que antes de terminar aquella conversación a alguno de los dos le diera un patatús.

-Si, por supuesto.

Nos sentamos en una roca cerca de la orilla. El sol se estaba poniendo y nuestra piel reflejaba cientos de tonos anaranjados mientras las primeras estrellas comenzaban a salir. Miré a mi amigo. Sabía que no era el mejor momento para hablar de sentimientos, su padre acababa de morir… ¿Qué clase de insensible era?

-Bueno- Me sonrió mientras se soltaba el pelo de su coleta- ¿Qué es eso tan importante que querías decirme?

-En realidad no es tan importante.

-Aun así quiero saberlo.- Sus dedos se entrelazaron con los míos. Miré fijamente nuestras manos. Era un acto tan natural y a la vez tan confuso…- Nessie, ¿Qué ocurre?
Suspiré resignada. Y aparte las manos.

-Dios… esto es tan complicado. Jake, no se si debería, no quiero estropear las cosas.

-No hay nada que estropear… oye, me estás asustando.

Jamás debería haber comenzado aquella conversación, sus ojos reflejaban tanta preocupación. Ahora solo quería apoyarme en su regazo y dejar de ser tan estúpida. Pero no podía.

-¿Sabes qué edad tengo no?
Sonrió sin entender.

-Por supuesto: siete años, un mes y 23 días.
Siete años… yo me sentía como una chica de 20, como una mujer de 30… me sentía una anciana. Mi mente crecía mucho más rápido que mi cuerpo.

-Tú tienes veinticuatro.

-Sí… gracias por la información.

Esto era absurdo, no estaba llegando a nada. Era una conversación de besugos. O lanzaba la pregunta o me callaba de una vez y me tragaba mis dudas.

-¿Qué sientes exactamente por mí, Jake?

Dio un respingo. Podía notar su propio corazón bombeando a gran velocidad. Dejó de mirarme.

-¿Qué clase de pregunta es esa? Sabes perfectamente lo que siento.

-¡No! ¡No lo se! Ese es el maldito problema.
Debía controlarme pero su actitud me sacaba de quicio, su cuerpo no reaccionaba conforme a sus palabras.

-Pues yo… no lo se, te quiero, lo sabes.
No había manera, quizás no ocurría nada, quizás era yo y estos estúpidos sentimientos que últimamente me inundaban. Odiaba mis repentinos cambios de humor, odiaba todas mis dudas… odiaba sentirme así con Jake, y odiaba no saber ni siquiera qué era exactamente cómo me sentía…

-Si, yo… lo siento. No sé que me ocurre. Olvídalo.
Pero estaba claro que no lo iba a olvidar, su corazón seguía a mil por hora, y no paraba de jugar nervioso con sus manos. Acaricié su pelo intentando relajarle.

-Te ha crecido mucho- dije para desviar la conversación. Algo totalmente inútil. Su cara reflejaba la lucha interior que estaba teniendo… ¿Por qué no estaba aquí papá para decirme qué demonios pasaba por su cabeza?

Nos quedamos en silencio. Yo acariciándole y él tremendamente concentrado en sus manos.
El sol apenas se vía y la oscuridad comenzaba a envolvernos, trayendo una fresca brisa. Me estremecí, no tanto por el frío, que podía soportar sin problemas, como por la certeza de que aquella conversación, aquella inútil conversación lo había cambiado todo. Habría dado lo que fuera por montarme en una máquina del tiempo y haber mantenido cerrada la boca.

-Jake, siento haber hablado de este tema…

-No lo sientas- a estas alturas ya no podía ver sus expresiones con la exactitud de antes- Se que esto tenía que pasar. En parte deseaba que pasará, pero tú eres… tan pequeña.

-No se a qué te refieres.
O no quería saberlo, él era mi hermano. Mi hermano, mi hermano, mi hermano…

-A penas has cumplido siete años.

-En nuestro mundo la edad no cuenta mucho. Ya soy una mujer.

-Una mujer en apariencia.- Se puso aun más nervioso, alejándose de mí.

-En muchos sentidos me considero más madura que tú.
Sonrió.

-Estoy condenado a tener conversaciones acerca de la madurez con todas las generaciones de tu familia… verás, hay algo que nunca te he contado, algo importante, tremendamente importante- Seguía sin mirarme, como si sus manos fueran lo más maravilloso del mundo.- Quizás habría sido mejor que alguien te lo explicara cuando eras pequeña pero es tan complicado entenderlo, incluso para mí.

-No te andes con rodeos Jake… ¿Qué es?
Hizo un tremendo esfuerzo por centrar su vista en mí.

-Bueno, existe algo llamado impr…

-¡¡Chicos!!- La voz de Sue nos interrumpió. Ambos nos levantamos rápidamente, como si hubiera algo que ocultar- Vamos, la cena está lista Jake.

-Enseguida- Respondió con excesivo entusiasmo- Bueno, vamos a cenar, me muero de hambre.
Era obvio que estaba encantado por la interrupción. Caminamos junto a Sue, mi amigo estaba tremendamente interesado en la comida que habían preparado.

Cuando entramos todos estaban alrededor de la gran mesa. Aunque papá y mamá por supuesto no tenía platos, por desgracia yo sí. Ambos se levantaron en cuanto vieron a Jake entrar, mamá se lanzó a sus brazos, ninguno de los dos dijo nada, entre ellos no hacía falta palabras.

-Lo siento mucho Jacob- dijo papá una vez mamá se hubo separado de él- Sabes que me tienes para lo que necesites.

-Gracias Ed…
De repente papá cambió su expresión mirándole fijamente, acto seguido me miró a mi. Por supuesto ya se había enterado de toda la conversación, era bochornoso.

-Será mejor que nos sentemos- dijo con total naturalidad- la comida te espera Nessie.

-No pienso comer eso- protesté mientras me sentaba en la silla libre que se encontraba al lado de mi madre.- es asqueroso, sin ofender Sue.

-Lo entiendo perfectamente.

Durante la cena Quil y Embry intentaron animar a Jacob con cientos de chistes. Sue y Charlie se mostraban más cariñosos que nunca, consolándose mutuamente, mientras que los demás guardamos silencio. Mamá se había percatado de la extraña rigidez de papá y su recelo hacia Jake. No iba a tardar mucho en enterarse de lo que pasaba. Seguramente se enteraría mucho mejor que yo.

-Jacob, después de la cena me gustaría hablar contigo.- Papá habló por fin. Bien, lo había metido en problemas…

-Claro Ed.

¿Qué era aquello que me habían ocultado? ¿Debía estar preocupada? ¿Por qué todos se comportaban de manera tan… extraña?


Por: Cassandra

2 comentarios:

Mer dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mer dijo...

Te engancha un poco más cada vez. Sigue subiendo. Gracias. Besotes