martes, 6 de octubre de 2009

6. El Final

Me aparté rápidamente de Nahuel, intentando averiguar qué me había llevado a actuar de aquella manera. Quería correr tras Jake y explicarle que aquello no había significado nada, que para mí solo existía él… pero no podía.
Sabía que debía dejarle ir. No buscarle nunca más, quizás el que hubiera presenciado esta escena le ayudaría a dominarse con más facilidad.
-¿Qué te ocurre?- Se quejó Nahuel intentando retenerme cuando me empecé a levantar- ¿Quieres irte?
No iba a derrumbarme… esto estaba bien, se lo pondría más fácil a Jacob.
-Necesito tranquilizarme un poco.
-Yo puedo conseguir eso- Sonrió- Vamos, estemos un rato aquí fuera.
Me zafé de él y conseguí incorporarme por completo. Sus ojos, su voz… eran como una droga. Tenía que alejarme.
-¡Chupasangre!- Mi amigo salió de entre los árboles en su forma humana, pero con aspecto aterrador. Tenía los músculos contraídos de rabia.- Déjala en paz.
Me sentí aliviada por su presencia, de nuevo experimenté ese absurdo deseo de estar entre sus brazos. Pero me mostré lo fría que pude.
Nahuel se levantó con su pícara sonrisa.
- ¿O qué, chucho? ¿Vas a morderme?- Chucho, había llamado chucho a Jake, parecía que la sangre hirviera bajo mi piel, pero me controlé- De todas formas solo estábamos… hablando.
- ¿Hablando?- Gruñó con los puños cerrados.
-Si – Él sabía perfectamente que nos había visto- Y por si no te has dado cuenta, a ella parecía encantarle nuestra conversación.
Mi amigo saltó, loco de odio, hacia Nahuel, pero me puse entre los dos.
-¡No os peleéis!
-¡Es una niña! Tiene siete años, estúpido pervertido!
-¡Mira quién habla!- Soltó una carcajada despectiva- Llevas loco por ella desde antes de que supiera pensar.
-Yo jamás me atreveré a acercarme a ella así.
La distancia se estrechaba cada vez más, no podía quedarme callada.
-Jake, yo quería que lo hiciera. Fui yo la que le besó, y no me está obligando a nada- Intenté sonar convincente- Lo volvería a hacer.
-Mientes.
Cerré los ojos, no podía mirarle.
-No, no miento, y recuerdo haberte dicho que no quería volver a verte.
Nahuel se relajó al comprobar la impotencia de Jake.
-Sí que quieres verme Nessie. No sé cómo pero estoy seguro. Puede que me odies- Se alejó un poco- Eso lo entiendo, yo mismo me odio. Pero me quieres a tu lado tanto como yo deseo estar contigo.
Una lágrima corrió por mi mejilla. Incapaz de resistir.
-Conmovedor- Se burló Nahuel – Ahora querrás venir con nosotros.
- ¿Ir a dónde?
Mierda. Sabía que aquello iba a pasar. Improvisé.
-Bueno, no tenemos ni idea de por qué me ocurre esto, pero las hermanas de Nahuel estaban igual. –Seguía sin poder dirigir la vista hacia él, suplicando que no destaparan mi mentira- Su padre tiene un remedio y vamos a por él, para pedírselo.
-Curiosa manera de explicarlo.
Deseé que aquel dichoso semivampiro estuviera más cerca para poder propinarle un puntapié.
-Pues sí, quiero ir.
-Jake…- Mi voz no salió amenazante, como hubiera deseado, sino que se debatía entre la frustración… y desgraciadamente el deseo de permanecer a su lado.
-Como quieras, siempre es divertido tener un poco de competencia.
-Yo no soy competencia, solo quiero ayudarla.
En ese momento papá, mamá y Huliel salieron de la casa.
-Vamos de caza ¿Os animáis?
-No tengo hambre- contesté teniendo plena conciencia de que mi padre leía cada uno de nuestros pensamientos. Era vergonzoso.
-Yo iré- Contestó Nahuel acercándose a ellos- Quiero… saciar mi sed.
Sentí otro escalofrío, esta vez de irritación.
- Perfecto- Mi padre le dio una palmada en la espalda- Tú y yo tenemos que hablar.
Sin duda, ya conocía todos los detalles del suceso.

Los cuatro se alejaron, dejándonos solo a Jake y a mí.
-No te preocupes, no hablaré contigo durante el viaje- Cogió aire, mirando hacia un lado- Te prometo que me mantendré lo más alejado de ti que me sea posible.
Las lágrimas seguían corriendo por mis mejillas, ahora animadas por sus palabras.
Era lo mejor… sería lo más fácil para él de no encontrar solución a mi problema.
-Está bien.
Nunca antes había sufrido de aquella manera. Ahora era consciente de mi amor por él.
De que el destino estaba ganando la partida…
-Ha sido un bonito primer beso, no con el hombre que esperaba, y mucho menos con el que te convenía, pero supongo que sois parecidos- Se calló, su cuerpo ya no estaba tenso, por el contrario parecía completamente relajado, mirando a la nada- Me voy a recoger algunas cosas a La Push. Dile a Bella que volveré en unas horas.
-Jake…- Quería calmar ese agonizante dolor, pero no podía- No lo pongas más difícil.
-No te preocupes, como ya te he dicho, me mantendré alejado.
-Pero tú...
-Yo estaré bien ¿Sabes? Creo que he llegado al limite, he sentido tanto dolor… tanto rechazo, que eso ya no me importa, no quiero nada para mí- Su mirada fría, impasible, tan diferente a la que siempre me había dedicado, me estaba matando.- Estoy acostumbrado, Renesmee, no necesito que me quieras, ya no siento deseos de poseerte, no tengo deseos. Pero tengo que protegerte, espero que puedas comprender eso.
-Claro- Luché por que mis verdaderos sentimientos no salieran de nuevo a la luz mientras Jacob se alejaba de mí.

Al entrar me sentí extraña. No me hacía a la idea de encontrarme tan sola después de todas las emociones que había vivido, como si el tiempo fuera a cámara lenta.
Paseé por todas las habitaciones, tocando cada mueble, cada espacio, consciente de que allí una vez me consideré la persona más afortunada sobre la faz de la tierra, rodeada por las personas a las que más amaba.
Finalmente acabé en el cuarto de Rosalie. Allí había pasado tan buenos momentos… Ella era mi bello ángel de la guarda, y después de lo que había pasado, suponía que acababa de ascender a mi mejor amiga.
Me senté en su enorme sofá. Había dormido allí más de una vez. Antes de que comenzáramos a mudarnos, antes de empezar a acumular un error tras otro.

Seguía sin comprender aquel ciego deseo que había despertado Nahuel repentinamente. Esas ansias de tocarle…Cuando me miraba fijamente mi juicio se desvanecía.

Al llegar la noche todos volvieron a casa, incluido Jake, que se había empeñado en dormir en el jardín. Dijo que no quería ser causa de retraso en la partida de mañana, pero yo sabía la verdad. Ahora estaba solo en una casa llena de recuerdos de su padre.

Me quedé en el cuarto de Rose. Desde la ventana podía verlo dando vueltas alrededor de la casa. Iba mutando: primero lobo, luego humano, después lobo… como si no pudiera aclarar qué estado era el correcto en aquél momento.
Lo observé durante una hora ir de un sitio a otro, transformándose en idénticos periodos de tiempo.
Me imaginé junto a él, sin miedos, sin secretos. Simplemente a su lado… y poco a poco fui cayendo en un profundo sueño. En el que Jake era mi protagonista.



Por Cassandra

1 comentarios:

dijo...

Aaaaaii :) Esta bastante, bastante bien- Ahora tengo que leer el otro, ese de la boda.. :P
Besooss! ^^