sábado, 31 de octubre de 2009

para mi pinky dinky

bueno como todas sabran no tengo el don de escribir pero x mi naty hasta de astronauta le hago .. naty preciosa debes saber que eres la persona mas transparente que e conocido , llenas el lugar en el que te encuentras de alegria y paz . eres capaz de otorgar seguridad y confianza . aunque no te guste tu apariencia (mi mantequilla) para mi eres la chik mas bella que existe
TE amo y no me preocupa en lo mas minimo lo que opninen los o las demas (si si estoy loka y??) . te convertiste mi pinky en la hmna en la mejor amiga y en la familia que tanta falta me hacia . gracias naty x ser como eres y por estar en mi vida . recuerda que somos inseparables ..eh pensado k talvez en otra< vida fuimos gemelas jkskjaskjsajksjak (joy en su propio mundo)
bueno da = si en otra vida fuimos o no algo , lo que si se es que en esta eres una persona muy importante para mi .. por ultimo solo me queda decir que espero k que nunk te alejes de mi .. y que pases un muy feliz cumple . te mereces un mundo mi pinky dinky ... quien te recontra ama .. TU JOY (cerebro)


Joy

PARA MI NATY CELESTE DE MER. ¡¡ FELICIDADES !!

Calor de tú ser que inunda cual flama con cada frase es, cada palabra dicha dice a gritos tú ser que eres antorcha de luz viva para nuestro ser.
Susurro en la noche de pasiones es, abrigo en la mañana que tan fría puede ser.
Celestial sueño que de una noche de verano fue, realidad preñada de nuevos aires es.
Tú rostro alargado de sutiles formas plagado está, evocación de quién es llama que en el duro invierno de la vida calor nos dará.
Si en un instante pudiera el mundo detener seguro que de ti algo grande ahí estaría presto a darse, listo para ser.
Providencia venida con grato encuentro es la que hoy agradecida y bendecida es.
Si la humanidad no te conociera yo en pos de ti iría alabando tus grandezas como trovador de tú ser sería.
Sé noche, sé día y muestra mi alegría de ser tú ella, la del alma mía.

¡FELIZ DIA! mi Naty Celeste, mi "loba de las pasiones".

FELIZ CUMPLEAÑOS MI NATY

FELIZ CUMPLEAÑOS MI NATY HERMOSA!!!!!!



Y los Ángeles… digan Amén.
One Shot

El día era como cualquier otro, ya me había desocupado de mis quehaceres, había cenado y me disponía a hacer dos de las cosas que me apasionan mas, leer fics y escribirlos.
Entre al blog de Kokoro para leer los dos capítulos de Inevitable que seguramente ya habría publicado, era viernes nos tocaba dosis doble. Como había estado ocupada todo el día no logre entrar temprano para leer el primero, así que me tocaba ponerme al día con todo ahora. También debía terminar un One shot que debía publicar al día siguiente en el blog de Koko y afinar algunos detalles del fic de la celebración del cumple de Joy.
Oh… lo olvidaba soy Naty Celeste y soy una de las muchas NTLS (Nerd Twilight LemmoneraS).
Suspire y comencé con la misión del día, pase saludando por Nuestro propio mundo, el blog de las NTLS, por supuesto Anvil y mi amiguita Joy estaban al pie del cañón arreglando todos los detalles del blog, también andaban por allí Mer, Angy y Gaby Black, Uy también debía leer el capítulo de Rayitos de sol, uno de los fics de Gaby. Si seguía recordando cosas por hacer pasaría la noche sentada frente a la compu, aunque debo confesar que no sería la primera vez.
Después de chatear un rato con los chicos, los deje para comenzar con la lectura.
No me llevo mucho más media hora leer los dos capís de Inevitable, me los comí, uff cada día se pone mejor la historia. El capítulo de Rayitos de sol estaba cortito así que en menos de quince minutos más ya estaba lista para retomar la escritura.
Me divertí muchísimo cuando le toco el turno al fic de la fiesta, me imaginaba cada “cosa”, lo leerán en su momento.
Bueno estaba lista, abrí mi mail para darle una revisadita a los correos, tenía un par de días sin revisarlos.
Cuando abrí la bandeja de entrada sentí un nudo en el estomago al ver el remitente de uno de los correos, era una página web oficial de Luna Nueva, no viene al caso el nombre cosas de derechos de autor, y el asunto del correo decía “su relato ha sido uno de los ganadores de nuestro concurso”.
Me temblaban las manos, había varios premios todos muy buenos, accesorios, kits de la película y el soundtrack originales, la colección completa de los libros autografiados por Meyer y los actores  y otros que ya no recuerdo.
El que me quitaba el aliento era el premio principal, un viaje para dos personas con todo pago al estreno mundial de la peli, con entradas, estadía, comidas, paseos por la ciudad y lo mejor de todo, estaría con los actores en el estreno.
No me movía, no podía abrir el correo, estaba aterrada claro de buena manera. Vamos Naty tu puedes, me decía para darme coraje, seguramente has ganado algún kit o mejor aún la colección de libros.
Ahora la expectativa se apoderaba de mí, abrí el correo pero cerré los ojos antes de leer nada, estaba realmente nerviosa. Bueno salgamos de esto de una vez pensé. Comencé a leer, estimada Señorita bla, bla, bla, bla, me saltaba todo para llegar a lo que realmente quería ver, el premio.
Mi corazón se detuvo, no respiraba, leía una y otra vez lo que mis ojos no podían creer, repentinamente me sentí mareada, respira Naty, respira me recordé a mí misma. Leí en voz alta lo que decía quizás así lograría convencerme de lo que veía.
-         Usted ha ganado nuestro premio principal, un viaje con todo pago al estreno mundial de la película… Oh mi Dios, Oh mi Dios, Oh mi Dios – empecé a decir como loca mientras el tono de mi voz se iba incrementando a medida que me levantaba de la silla y daba brincos por toda mi habitación - Gané, gané, gané – gritaba cada vez más fuerte.
Escuche la voz alterada de mi madre desde la puerta de mi habitación
-         Niña pero ¿Qué te pasa? ¿Te has vuelto loca? –
-         Mamá, gané, gané, gané -– respondí mientras le señalaba la pantalla de mi computador.
Mi mama leyó el correo y se volteo hacia mí con la boca abierta preguntando
-         Hijita ¿estás segura de que es cierto eso? ¿No será alguna broma?
-         Segurísima mamá, envié mi escrito hace algo más de un mes a esa misma dirección de la cual me respondieron haberlo recibido satisfactoriamente –-- aun corría por toda la habitación agitando las manos como si quisiera volar.
-         ¡¡¡Oh mi amor felicidades!!! – a mamá le costó un poco lograr atraparme para darme un abrazo, se volvió a la compu vio la fecha del viaje y agrego – bueno aun falta algo de tiempo, seguro podremos tener todo listo para que no te falte nada, que bueno que insististe en que sacáramos tu pasaporte el año pasado, obtenerlo ahora sería imposible.
Una vez que logre calmarme volví al chat de Nuestro propio mundo para darle la increíble noticia a los chicos, todos me felicitaron, no se lo podían creer. Todos estaban realmente contentos por mí. Joy me dio mucho en que pensar al preguntarme quien me acompañaría, realmente me hubiese gustado poder llevarlos a todos, pero sabía perfectamente que mamá no me dejaría viajar sola con alguien que ella no conociera.
En ese momento se me ilumino el cerebro mi tía Laura, era tan fanática como yo de la saga y mi mamá sería incapaz de privar a su hermanita menor de esta alegría, nos conocía muy bien a ambas y sabia que no habría nada que nos hiciera más felices.
Corrí a contarle  a mi mamá quien estuvo totalmente de acuerdo y ambas la llamamos para darle la noticia.
Este era el acontecimiento más grande de toda mi vida, creo que nunca antes había sido tan feliz.
En 20 días, 12 horas, 15 minutos, estaría con los actores de una de mis películas favoritas, en el estreno de la que seguramente pasaría a engrosar aquella lista en un sitial de honor.
Pase los días siguientes contando los minutos para el gran día.
Mamá y papá me dieron dinero para comprar ropa adecuada para el viaje y el estreno y algo extra para llevar conmigo.
El vuelo salía el jueves 19 de noviembre a las nueve de la mañana, llegaríamos al anochecer. No cabía en mí de la felicidad tenia las maletas hechas y todo lo necesario preparado con dos días de antelación. Me bañe y vestí desde el mediodía y no pude almorzar nada, no me pasaba por la garganta.
Me fui al blog (NPM) para despedirme de los chicos, estaban todos esperándome, Joy, Koko, Adri, Mer, Angy, Gaby, Anvil que había subido un Banner que decía Buena Suerte Naty, casi me hacen llorar de la emoción.
Prometí tomar todas las fotos que pudiera y trataría de conseguir la mayor cantidad de autógrafos posible. Traería recuerdos paras todos, ya nos las arreglaríamos para hacérselos llegar.
La hora de salir al aeropuerto llego, cada vez estaba más nerviosa, pasamos buscando a tía Laura y llegamos con una hora de antelación. Chequeamos los pasajes y registramos el equipaje, nos despedimos de mis padres que me repitieron mil veces que me portara bien, que me cuidara, que no me pusiera de inventadora, que le hiciera caso a mi tía, etc, ya saben todas aquellas cosas que dicen los padres. Una vez finalizadas las despedidas, pasamos a la sala de espera.
Cuarenta y cinco minutos después ya estábamos en el avión y listas para salir. No había pensado en el vuelo hasta ahora, no era muy amiga de los aviones, tía Laura al ver que me ponía aun más nerviosa me tomo de la mano y trato de tranquilizarme.
-         Ya verás que en un abrir y cerrar de ojos estaremos aterrizando - me aseguró sonriente.
Tenía razón el vuelo fue bastante tranquilo, es más logre quedarme dormida gran parte, tanta emoción durante todos estos días no me había dejado dormir muy bien.
Al llegar al aeropuerto nos sentíamos un poco desubicadas, sabíamos que alguien iría por nosotras para llevarnos al hotel, solo debíamos encontrar a esa persona.
Buscamos los equipajes pasamos por aduana, revisaron tooooodooooo y salimos del área de arribo, cerca de las puerta estaba un joven, bastante guapo debo agregar, con sonrisa amable que sostenía un cartel con mi nombre en el. Me tranquilizó un poco, nos acercamos y saludamos.
-         Bienvenidas señoritas –-- hablo en un español muy claro con un acento que no fui capaz de distinguir, más bien parecía la mezcla de muchos acentos –-- Soy Pablo Jiménez, seré su chofer e intérprete durante los próximos tres días. Síganme -
Tardamos alrededor de hora y media en llegar al hotel, disfrutamos mucho el camino de ida, Pablo nos explicaba que era cada edificio, yo le daba una miradita de vez en cuando, era algunos años mayor que yo, pero solo para ver estaba excelente.
Al llegar al hotel nos ayudo con el registro y se despidió de nosotras cuando todo estuvo listo.
Ahora si me moría de Hambre, ordenamos un par de hamburguesas con papas fritas a la habitación, me di un baño mientras esperábamos, me puse el pijama, al salir del baño ya había llegado la comida.
-         Muchas gracias por pensar en mi para acompañarte en este viaje Naty, me has dado el mejor viaje de mi vida –-- me dijo tía Laura con un tono tan alegre que solo podía ser comparado con el mío al responderle
-         A ti por venir conmigo tía, imagina a mi mamá en este corre, corre, ya hubiese querido regresar a casa -– ella asintió riendo por mi comentario y me dio un tierno abrazo.
No tarde en caer rendida después de comer, el día de mañana seria mucho más agotador, Pablo había quedado de pasar por nosotras a las ocho para dar un tour por la ciudad e ir a algunos mall.
Diez minutos antes de las ocho ya estábamos listas, incluso habíamos desayunado, me levante realmente temprano.
Con total puntualidad el teléfono de la habitación sonó a las ocho, Pablo nos esperaba en el Lobby.
Pasamos la mayor parte del día recorriendo la ciudad, museos, plazas, parques, todo era fascinante.
Fuimos a un mall para visitar las tiendas y almorzar.
Que bueno que tía Laura traía dinero para los gastos de regreso porque yo gaste hasta lo que no tenía en las tiendas del mall, era todo tan hermoso.
-         Definitivamente Alice se apodero de tu cuerpo Naty –-  comentó mi tía entre risas.
A eso de las cuatro regresamos de nuevo en el hotel para prepararnos para el estreno, Pablo pasaría por nosotras a las siete treinta.
Ya estábamos cerca del teatro, había gente por todos lados, caminaríamos por la alfombra roja, aquello era demasiado.
Cuando la limosina, oh si lo olvide Pablo no era el chofer solo seria nuestro interprete esta noche, nos habían ido a recoger en limo, se detuvo frente al teatro comencé a hiperventilar, tía Laura me tomo de la mano diciendo
-         Cálmate mi niña, si te desmayas ahorita no vamos a disfrutar de la peli -– sonrió y me paso la mano por la cabeza para tranquilizarme.
Como podía estar tan tranquila, estábamos a minutos de ver a Edward, bueno técnicamente veríamos a Robert, Taylor, Kristen, Ashley, Nikky, Peter, Kellan, en fin a todos los actores de nuestra película favorita.
Pablo abrió la puerta del auto, extendió la mano a tía Laura y luego a mí para ayudarnos a salir.
Había gente gritando por todos lados, flash aquí y allá, supongo que pensarían que éramos actrices famosas que emoción.
Imposible no era llevaba un vestido de coctel negro a media pierna y sandalias plateados de tacón alto con pedrería, tía Laura se había encargado de recoger mi cabello en un semimoño que dejaba caer risos en mi espalda y me había maquillado un poco aunque bastante natural.
Entramos al teatro, unas jóvenes elegantemente vestidas nos recibieron en la puerta y nos guiaron a nuestros asientos.
Ya había mucha gente por toda la sala, nuestros asientos estaban en la segunda fila, justo detrás de donde se sentarían los actores.
El ataque fotográfico comenzó inmediatamente que ellos entraron, gracias a Dios todo el mundo tomaba fotos así que yo simplemente pase desapercibida.
Por supuesto sabrán que hiperventile de nuevo ¿no? a medida que los veía acercarse al sitio donde estaba.
-         Señoritas debo avisarles que deben esperar hasta que finalice la función y entonces se reunirán con los actores - la voz de Pablo se escuchaba lejana, nada lograría que apartara la mirada de Robert y Taylor que estaban a menos de tres metros de mi.
-         Ven sentémonos –- recomendó tía Laura.
Ya en nuestros respectivos puestos todo me temblaba, era un hecho comprobado que mi corazón estaba fuerte como un roble, si no me había infartado hasta este momento y sobrevivía a la peli, seguramente nunca sufriría del corazón.
El elenco saludo a la sala y estallo una ola de aplausos que solo se detuvieron en cuanto comenzó la proyección de video en la pantalla.
Me acerque al oído de tía Laura para susurrarle
-         Estamos sentadas detrás de Esme y Carlisle –- sentía como si soñara, golpee mis manos disimuladamente un par de veces solo para estar segura de que me equivocaba.
Por fin algo me hizo apartar la mirada de los galanes que estaban a tres puestos de mí en la fila de enfrente, comenzó la película.
A pesar de haber visto los tráileres un millón y medio de veces todo me parecía nuevo e impresionante.
Salte en la silla cuando Edward golpeo a Jasper, llore cuando Edward dejo a Bella, sufrí viendo a Bella como un zombi, ame a Jacob por ayudarla y lo odie por abandonarla, grite la primera vez que vi a los lobos, menos mal que no fui la única que pena, lo ame de nuevo por regresar a ella, me desespere cuando se lanzo del acantilado.
Volví a llorar cuando le pidió que no se fuera por él, casi me arranco el cabello cuando Bella atravesaba la plaza para detener a Edward y la envidie sobremanera cuando lo beso.
Quise matar a Félix cuando lo golpeo en la audiencia con Aro, Marco y Cayo mirando sin hacer nada por evitarlo.
En cuanto termino había un torbellino de emociones encontradas en mi pecho, quería llorar, reír, gritar, saltar, en fin hacer de todo cuanto no podía hacer en este preciso instante.
Pablo nos llamo para caminar hacia el grupo alrededor de los actores, me temblaban las rodillas y no sabía hace cuanto se me había olvidado respirar cuando comenzó a nublarse mi visión.
En cuanto toque la mano de Peter, que fue el primero al que salude debido al orden en que se encontraban, recupere por completo el control de mi cuerpo por alguna razón que me parecía muy acertada en ese momento mi mente se negó a perderse toda aquella maravillosa experiencia.
Junto a él se encontraba Elizabeth Reaser, la actriz que representa el papel de Esme, es tan dulce como se ve en la película, luego salude a todo el wolf pack, Chasque (Sam) es realmente intimidante cuando lo ves, pero en cuanto abre la boca es súper cálido en el trato.
Enseguida se encontraba Kristen que firmaba algunos autógrafos y me saludo con un beso en la mejilla, es tan  natural y simpática.
Había llegado el momento de la verdad, el turno de saludar a los galanes, no pude evitar notar lo alto que es Robert me tendió la mano sonriente y también me dio un beso en la mejilla, mandaría a empapelar mi mejilla con papel protector para nunca perder esos besos.
-         Hello Naty, nice to meet You– -- me saludo para luego entregarme un paquete que era parte de los regalos que recibiría me aclaro Pablo.
-         Nice to meet You Robert --– respondí evidentemente nerviosa me sonrió de nuevo como agradeciendo el esfuerzo.
El momento en que toque la mano de Taylor Lautner, pensé que me desmayaría, era aún más hermoso en persona, imagínense que tan bello puede ser el chico,  estrecho mi mano firme pero delicadamente halándome hacia él para besarme… en la mejilla ¿que pensaron?
Sentí mis piernas flaquear en cuanto su hermosa voz rompió el silencio entre nosotros
-         Mucho placer conocerte Naty –-- me dijo con esfuerzo, me pareció increíble que tratase de saludarme en mi propio idioma.
-         El placer es mío -- le respondí con toda honestidad.
Olvide por completo que aún sostenía su mano cuando me sonrió evidentemente divertido antes de decirme
-         Can I have my hand back? -- Dios que verguenza, lo solté de inmediato mirándolo avergonzada.
-         Oh! Im sorry --– me disculpe completamente sonrojada.
-         Don’t worry it always happens -- agregó en voz baja para aliviarme -- – Do you speak English? –-
-         Just a little bit --– respondí.
-         Io hablo… poca espaniol --– se carcajeo al ver la expresión de tonta en mi rostro –-- sorry Im really bad –
-         Just a little bit --– volví a responderle a lo que los dos reímos al mismo tiempo.
Ese hombre es un Dios, tan sencillo y gracioso, agradable en todos los sentidos, sobre todo para el visual, demasiado hermoso.
Todos me firmaron autógrafos, conseguí tres de Robert y tres de Taylor, eran los que más me pedirían seguramente.

Llego el momento de las despedidas y les puedo asegurar que no deje mejilla sin besar, incluso Billy Burke que parecía bastante serio me abrazo muy cariñoso al despedirse.

Entre ellos el ambiente era de total familiaridad, estaban cómodos unos con otros y eso hacia el estar cerca de ellos muy agradable.

Cuando revise el paquete quede gratamente sorprendida, era un kit con el DVD original y el soundtrack de Crepúsculo autografiado, un marca libros, una franela de New Moon team Suiza y una chaqueta como la de Bella.
Era la chica más feliz del mundo.
Fue una noche maravillosa que no olvidaría jamás, en el avión de regreso a casa comencé a planificar lo que escribiría para el concurso de Eclipse, jejeje tenía que intentarlo ¿no creen? bien valía la pena.
Ahora tenía una anécdota, la más maravillosa de todas, que contar a mis nietos.
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Feliz cumpleaños mi Naty adorada, escribí esto para ti con muchísimo cariño, espero que te guste.
Te Amo mi loquita bella.

Gaby Black.         



jueves, 29 de octubre de 2009

Feliz Cumple Alpha de mi ♥


Decir que voy atrás de la ambulancia con esto de felicitarte no es suficiente mi Kokoro amada pero Universidad más trabajo es algo difícil de llevar y ahorita es que acabo de llegar a mi casa y hasta ahorita es que pude estar frente a un computador para poder escribirte(son las 8:00pm y Salí a las 4:30am).

Es un detalle peeequeñito pero lleno de Amor y ternura, de muchos sentimientos y gratitud. Por todo lo que has hecho, por tu forma de tratarme, por tu manera de ser, en fin… POR TI.

Espero que este cumple lo pases genial, que leeeas todos los Lemmons que tus amigas te han escrito y que tu esposo te regale un Jake inflable jajajaja… ¡¡Espero que todo lo que quieras se haga realidad!!

Te amo Kokoroo. Sé que son pocas palabras pero te aseguro que significan muchísimo.

Eres la mejor Alpha y persona que he conocido en MUCHISIMO tiempo.

Y pues… No me queda más que DARTE LAS GRACIAS POR ESTAR EN MI VIDA


HAPPY BIRTHDAY KOKORO.....
¿QUIEN DIJO QUE VAMPIROS Y LOBOS NO PUEDEN SER AMIGOS?

EL DIA DE HOY ES EL CUMPLEAÑOS DE UNA SUPER AMIGA LOBA....

NUESTRA ALPHA DE TODAS LAS LEMMONERAS.....

MI QUERIDA KOKO

DE VERDAD ESPERO QUE ESTE SEA OTRO DE MUCHOS MUCHOS AÑOS MAS DE VIDA....

LINDA ERES MI MAS GRANDE INSPIRACIÓN.....

QUERIDA AMIGA....TALVEZ NO SEA LA GRAN COSA PERO TE HICE ESTE PEQUEÑO REGALITO....

BESOS KOKO....

TE QUIERE.....

VAMPIRE PRINCESS...

PRINCESS...







Publicado por sunny cullen en 7:52

FELIZ CUMPLEAÑOS KOKORO DE TREMY!!!!


Espacios escondidos


Oneshoot para Koko de Naty - Espacios escondidos

Summary: Una chica busca un lugar tranquilo en el cual relajarse, pero no es la única con esa idea. Una playa, un escondite, una cueva en la que cualquier cosa puede pasar…

Disclaimer: La historia es ficticia (aunque quisiera que fuera verdad :P) Y no planeo ofender a nadie, es solamente un regalo para mi amiga.

Nota para Koko: Tengo la versión contada en segunda persona, así que si preferís leer esa, te la mandé al mail. Feliz cumple!!! Te quiero un montón y espero que la pases super super bien! Muchísimos besos!!!


Kokoro’s POV

En cierta forma, los viajes a la playa me encantaban, y el día era hermoso y demasiado caluroso como para quedarme en casa, pero el mar no me atraía demasiado. De hecho, sólo había aceptado porque una de mis amigas me había suplicado que la acompañara. No tenía con quien venir, y se moría por ver al salvavidas un rato. Pero claro que en cuanto logró entablar una conversación con él, yo pasé a ser un amigable y bonito… estorbo.

Creo que por mi cara, ella notó el agrado que me producía que me hubiera sacado a rastras de mi único día libre para mirarla coquetear con un hombre que a penas conocíamos. Y además de todo, yo ya debía haber escrito el próximo capítulo de “Intercambiando destinos”. Las chicas me matarían si seguía postergando la fecha. Ya habían sido cuatro veces, contando la que me quedé atorada en el trabajo y la que pasé la noche entera delante de la computadora con la mente totalmente en blanco.

Por suerte, había previsto un resultado como este, así que mientras mi amiga me esperaba, había puesto mi confiable laptop en el bolso de playa. No tenía planes de que un ejército de NTLS me atacara por no escribirles alguna que otra cosilla. Así que en cuanto me vi sin nada que hacer en la playa, más que conseguir que se me cayera la piel, comencé a buscar un lugar tranquilo para poder concentrarme en escribir. La playa estaba tan llena como de costumbre y por alguna razón una turba de adolescentes se paseaba por el lugar. Los gritos y risas constantes no eran de las mejores compañías para escribir un buen lemmon, así que me alejé lo más que pude.

Después de caminar un rato, encontré una pequeña cueva escondida del sol y de la gente. La marea estaba bajando, así que no corría peligro de quedarme atrapada de un momento a otro. Era perfecta. Justo lo suficientemente oscura como para que nadie me viera con facilidad, pero lo suficientemente iluminada para que me sorprendiera un animal o algo así adentro.

Entré con pasos dudosos, hasta que mis ojos se acostumbraron a la luz. Después de unos segundos pude ver que la caverna era bastante grande. Un tronco muy grueso yacía atravesado por el piso. Era perfecto para sentarme en el piso y apoyarme en él. Y así lo hice. Primero me senté de frente a la salida, pero la luz me daba en los ojos, encandilándome, así que sólo después de un momento, salté el tronco hacia lo más profundo de la cueva y me senté de espaldas a la luz. Tomé mi laptop y la puse en mi regazo. Era fácil escribir con esa tranquilidad. Las voces y el griterío de la multitud se escuchaban muy a lo lejos, difícilmente podían tornarse una distracción.

Me sentía envuelta en una burbuja… segura y protegida del mundo real, de los problemas y los contratiempos de la vida cotidiana. Cuando terminé al capítulo de Intercambiando destinos, sentí que un peso se me quitaba de encima. Me disponía a continuar con Nuestra Luna de Miel cuando una sombra hizo que se me parara el corazón. Una figura se dibujaba en el piso de la caverna, proyectada por la luz del atardecer. Me di vuelta lo más rápido que pude, pero no podía ver nada. Sólo su silueta se dibujaba en la intensa luz del Sol. Me asusté mucho, y llené mis pulmones para gritar. No me importaba si estaba lejos, tenía una voz muy potente cuando me lo proponía.

El hombre se movió rápido, y se arrodilló al otro lado del tronco. Su mano fue directo a mi boca, impidiéndome gritar. Me desesperé, pero en el momento nada útil me vino a la mente.

- Por favor, no grites –me susurró una voz profunda y dulce. Mi respiración se agitó. Me recordaba a… no! Imposible.- Sólo me estoy escondiendo, me iré en un minuto, pero por favor, no me delates. –me suplicó. Sonaba realmente desesperado, así que un poco de piedad me invadió. Quizás alguien quería lastimarlo, o algo así. Asentí con la cabeza y su mano se movió lenta y dudosa hasta dejar de tapar mi boca.

- Gracias –ahora parecía aliviado y sincero. No estoy segura de porqué, pero me inspiraba mucha confianza.

- No hay problema. Yo también me estoy escondiendo ¿tú de que escapas? –Todavía no podía ver su rostro claramente, pero me pareció que fruncía el ceño.

- Gajes del oficio –se limitó a contestar- ¿Y tú?

- Sólo quería estar sola un rato.

- mmm… siento interrumpirte. De verdad que no te molestaré. Me quedaré en una esquina hasta que se ponga oscuro, y luego me iré, no te preocupes.

- No dije que me molestaras.

Sólo levantó la pierna para pasar por encima del tronco y se dirigió a lo más alejado de la cueva.

- ¡Maldición! –lo vi pararse en un pie para mirar la planta del otro. Ahora que se paraba a la luz podía ver que llevaba unos jeans mojados y una camiseta blanca que se pegaba a su pecho a causa del agua que la empapaba. Llevó su mano a la plata del pie y la sacó rápido, quejándose un poco.

- ¿Qué te pasó? –le pregunte.

- Nada, no te preocupes.

Se quejó de nuevo y se sentó en el piso acercándose el pie a la cara, como si quisiera verlo de cerca. Al parecer, se había clavado algo. Dejé mi computadora a un lado y me paré para acercarme a él, mirando fijamente el piso para que no me pasara lo mismo. Sólo las personas tropezamos dos veces con la misma piedra.

- A ver, muéstrame –le pedí, extendiendo la mano, arrodillándome a su lado con la vista fija en su herida. Parecía profunda. Un vidrio que parecía afilado sobresalía de su talón, haciendo que sangrara. Primero lo soplé, para quitarle los restos de arena.

- No te muevas. –Tomé el vidrio y lo saqué. Fue fácil, ya que era un pedazo bastante grande, y lo podía agarrar con los dedos. Pensé en buscar mi bolso, pero no tenía nada de tela ahí. Ni un pañuelo, ni una camiseta, nada. Y yo sólo llevaba puesto mi traje de baño de dos piezas y un pareo atado a la cadera. Así que me incorporé sobre mis rodillas y me quité el pareo para luego enrollarlo y atarlo a su pie, cubriendo la herida.

- Ya. Eso debería servir.

- Gracias –me contestó. Sonreí y lo miré a la cara por primera vez. Casi caigo muerta. Por eso su voz me sonaba tan familiar. No era común, y no estaba desvariando cuando pensé en el parecido. Tragué en seco y me aclaré la garganta mientras mis labios se movían sin recordar cómo se emitían los sonidos.

- Eres… -hay, ¡Dios!- eres…

- Taylor Lautner –Y extendió la mano para que se la estrechara, sonriendo y mirándome directamente a los ojos. Tuve que tomar aire para no caer muerta en ese mismo lugar. Le agarré la mano, pero no recordaba cómo me llamaba. Algo con K, ¿no?

- K-K-Kokoro –tartamudeé. No me soltó la mano. Sólo apoyó la suya sobre su pierna, llevando la mía con ella. Me quedé con la vista clavada en su mano sosteniendo la mía hasta que habló de nuevo.

- Que lindo nombre… original. –Creo que sonreí.

- Gracias –me aclaré la garganta. Miles de veces me había imaginado este encuentro. Siempre bromeaba con las chicas sobre saltarle encima y cosas así… pero ahora que lo tenía enfrente me sentía indefensa. No sabía cómo actuar. Seguro gritarle que lo amaba e intentar quitarle los pantalones hubiera sido un poquito agresivo. Me mordí el labio. Debía decir algo, cualquier cosa. Tenía que entablar una conversación, conocerlo. Le di vuelta a todos los cajones de mi cabeza, pero sólo salían cosas poco interesantes, propuestas de matrimonio y confesiones absurdas.

- Bueno, Kokoro –señaló su pie con la mirada- Gracias a ti –me estremecí ligeramente. Adoré la forma en que dijo mi nombre. Y le agradecí a Dios internamente porque mi amiga me arrastrara a la playa hoy, y por la cueva escondida, y por lo que sea que fuera que lo había mandado aquí conmigo. Y de pronto me vino a la mente su frase: “gajes del oficio”.

- ¿Puedo preguntarte algo? –Asintió con la cabeza- ¿Cómo llegaste aquí?

- Bueno, estábamos haciendo una sesión fotográfica. La idea era hacerla en una playa privada, pero al fotógrafo no le gustaba… creo que dijo “la forma en que combinaba el cielo con el mar” o algo así –imitó una voz más aguda mientras pronunciaba la frase de su fotógrafo. Luego rodó los ojos y nos reímos.

- ¿Así que te escapaste de él? –le pregunté. Movió la cabeza de un lado al otro, negando.

- No, es que se comenzó a juntar gente… mucha gente.

- Ahh…

- No me malentiendas, siempre estoy feliz de recibir a los fans, y dar autógrafos y esas cosas, pero…

Negó de nuevo con la cabeza y miró a un punto fijo en el piso. Parecía que no iba a seguir hablando, así que insistí.

- ¿Pero? –me miró de nuevo. Parecía que había tenido la esperanza de que pasara por alto esa palabra. Se encogió de hombros.

- Es sólo que hacía tanto que no estaba tranquilo un momento ¿sabes? Con los ensayos, las filmaciones, las entrevistas. Arg! A veces es demasiado.

- Sé a qué te refieres. Bueno, no, en realidad no –se rió-. Nunca filmé una película o di una entrevista, pero quiero decir… conozco la sensación. La de querer escapar.

- Si… -susurró, como si hubiera dado con la palabra correcta- aunque sólo sea por un momento.

Asentí con la mente perdida en buscar una forma para tranquilizarlo. Para hacerle saber que podía relajarse, aunque fuera por unos minutos.

- Bueno, y ¿tú de qué te escapabas? Nunca me contestaste. –Tenía razón, había evadido la pregunta. El dedo pulgar de la mano con la que sostenía la mía, comenzó a pasearse de arriba abajo por mi piel. Era tan suave, tan agradable…

- De nada –le dije mientras negaba con la cabeza. Levantó una ceja, escéptico-. Bueno, de nada específico. –Me tomé un segundo para que mi cerebro recordara cómo respirar normalmente- De todo, en realidad. Sólo quería… que el mundo se detuviera un rato.

- ¿Para poder alcanzarlo?

- Exacto.

- Si, se a qué te refieres. –Dijo imitando mis palabras de hacía un rato. Sonreí. No podía evitarlo cuando mostraba esos dientes blancos y perfectos. Me sonrojé cuando se me quedó mirando un rato. Seguía intentando convencerme a mi misma de que saltarle encima sería una mala idea, y su mirada no me ayudaba en nada.

- ¿Qué? –le pregunté al fin. Ya me estaba constando bastante controlarme como para que me mirara con esos ojos de cachorro.

- Nada –sonrió más-. Es que pensé… no se. No te había imaginado así. Con los pies en la tierra.

¿De que carajos estaba hablando? ¿Me había imaginado? Seguro no le entendí bien. Así que elaboré una complicada respuesta para que me explicara lo que acababa de decir:

- ¿Qué? –ok, ok… quizá no fuera complicada, pero era todo en lo que podía pensar en el momento.

- Bueno, cuando llegué estabas navegando en una de las páginas que suelo leer… Kokoro’s Room?. –Sonó como una pregunta, pero no lo era. Un ataque amenazó con colarse por mi pecho cuando dijo el nombre de la página. Seguro lo había leído y estaba jugando conmigo.

- ¿Perdón?

- Si, primero pensé que eras una fan del blog. Pero cuando dijiste tu nombre, bueno… -se quedó callado por un segundo- No es muy difícil deducir que es tu página. Digo, “Kokoro” no es un nombre muy común que digamos.

Sonreí como boba mientras hablaba, no podía creer lo que me decía. Seguro era una cámara escondida o algo como eso. Y para colmo, estaba bastante segura de que mientras hablaba comencé a hacerme adicta al sonido de su voz. Era más profunda que en grabaciones o entrevistas. Sonaba tan… sexy.


Taylor’s POV

Sólo se me quedó mirando. Ni siquiera estaba seguro de si me había escuchado a no. Su cara se tornó completamente roja y entonces me mordí la lengua. No debí haberle dicho que sabía que escribía lemmon sobre mí. O mi personaje, lo que fuera. Probablemente la había avergonzado. Decidí seguir hablando, para ver si tenía mejor suerte esta vez, y dejaba de decir estupideces.

- No me malinterpretes, de verdad me gusta cómo escribes –le dije, poniendo mi mano en su barbilla para que tuviera que mirarme. No debí haber hecho eso. Era demasiado suave, y todo en lo que podía pensar ahora era reemplazar mis dedos con mis labios para asegurarme de que mi tacto no estaba atrofiado o algo así. Intenté concentrarme para seguir hablando, habían pasado unos segundos desde que había dicho la última palabra, fuera cual fuera, no lo recordaba.

Media sonrisa se asomo por su rostro y el impulso de mi mano de tocar esos labios carnosos fue más fuerte que yo. Así que mi dedo pulgar se deslizó por su labio inferior, comprobando que –si es que fuera posible- era más suave que el resto de su piel.

Suspiré y cerré los ojos. No quería que pensara que acosaba así a las demás fans. Estaba más nervioso de lo que había estado presentándome ante miles de personas y cosas así. Quizás era por que de verdad me gustaba esta chica, y no sabía como hacerle entender eso sin que pensara que lo hacía para meterme en sus pantalones… o bikini, como sea.

Intenté aclarar mi mente un poco y decirle algo para que supiera que no era común que hiciera esto. Bueno, por lo menos con tanto romance. No era un santo, pero las mujeres siempre sabían cuáles eran mis intenciones. Salvo que ahora no tenía “malas intenciones”, sólo quería besarla, y tocarla, y acariciarla… sacudí mi cabeza como un perro y abrí los ojos. Ella había tumbado la suya sobre mi mano y sus enormes e hipnotizantes ojos estaban cerrados. Gracias a Dios, no podría haber hablado de otra cosa si me hubiera estado mirando.

- De hecho, soy un seguidor. –Le sonreí mientras sus ojos y su boca se abrían por la sorpresa. Era cierto. La seguía desde hacía meses atrás, cuando buscaba algo en mi laptop que sirviera para distraerme entre escena y escena de la grabación de Luna Nueva. Resulta que leer lemmon de uno mismo es bastante excitante.

Excepto que no me gustaba que fuera con la tal Nessie. El personaje siempre me había parecido algo forzado. Pero eso no tardó en arreglarse. En cuanto había visto su foto en la página, ella había reemplazado a la imprimación en mis fantasías. Pero ahora seguía sin hablar. Me mordí el labio cuando suspiró, controlándome un poco.

- Creo que eres una de las mejores escritoras que he conocido. –Agregué. Sonreí de nuevo cuando la noté sonrojarse. No lo había notado, pero mis dedos seguían acariciando su cara. Era automático, no podía evitarlo.

De repente se separó bruscamente, y me di cuenta de que nos habíamos acercado cada vez más el uno al otro. Alejó mis manos, sacudió la cabeza y murmuró algo que no pude entender bien. Algo acerca de ¿una loca dormida bajo el Sol? No tenía sentido.

- Lo siento, no te entendí. –Se agarró a cabeza con las manos.

- Que hay dos opciones: finalmente me volví loca, o me quedé dormida bajo el Sol y la insolación provoca alucinaciones. ¡Hay! ¡Ni siquiera debería haberte contestado! ¡No existes!

Me reí y me miró de reojo, como pensando algo muy seriamente.

- O quizás me golpeé la cabeza, la caverna estaba tan oscura. Debí quedar inconciente. Un sueño. Eso eres. Seguro eres un sueño. –Hablaba más consigo misma, que conmigo. Pero de todas formas escuchaba lo que decía y seguía su mirada con los ojos. Alargué el brazo e intenté tocarla, pero se encogió y se puso de pié de repente. Por desgracia no recordó que estábamos en un extremo de la cueva en el que el techo era bajo, y se golpeó fuerte contra él.

Este lugar era peligroso. Se quedó quieta una milésima de segundo, y luego vi como se doblaban sus rodillas, así que extendí los brazos para que no se desplomara en el suelo. Quedó atravesada en mi regazo, uno de mis brazos pasando por debajo de su cuello para que su cabeza no llegara al piso.

- ¿Lo ves? Ahora sí te golpeaste la cabeza –le dije cuando comprobé que no estuviera inconciente. Sonrió avergonzada y se movió un poco, como intentando incorporarse. Pero cuando lo hizo, frunció el ceño y dejó escapar un pequeño quejido, llevándose una mano a la cabeza.

- ¿Qué? ¿Qué? –le pregunté bastante ansioso mientras inspeccionaba su cabeza por sangre o una herida abierta. Pasé mis dedos por su cabello y luego los miré a la poca luz del Sol que ya se estaba escondiendo afuera. Hice eso varias veces, buscando, pero me alivié cuando no encontré nada.

Y de repente tomé conciencia de que mis dedos se paseaban por su cabello, y que mi cara estaba sólo a centímetros de la suya. Su respiración me golpeó y supe que estaba perdido. Busqué sus ojos para ver si no estaba enojada o algo así. Era bastante temperamental. Me estaba mirando directamente, su brazo todavía arriba de su cabeza, con la mano perdida y relajada en su pelo. Mis dedos se movieron por ahí un par de veces más y luego bajaron rozando su oreja y hasta la línea de su mandíbula. No pude evitarlo. Me incliné sobre ella y probé sus labios suavemente, más tímido de lo que recordaba haber sido alguna vez con una chica.

Su brazo bajó y su mano se posó en mi cara, estirando el cuello y volteando un poco para hacer que el beso se volviera más profundo. No estaba alucinando antes. Sus labios eran tan suaves como había pensado… más inclusive. Pasé mi lengua por ellos, sintiéndola estremecerse y memorizando la sensación.

La tomé por la cintura con una mano y la cadera con la otra, y medio la levanté para recostarla unos centímetros más lejos y poder arrodillarme en el piso. Todo lo que quería era sentirla debajo de mí, así que en cuanto jadeó por el inesperado movimiento me lancé a su cuello, probando su piel, la piel que me había vuelto loco tantas veces en las fantasías que –ahora sabía-, nunca le habían hecho justicia.

Volví a su boca y nos quedamos así un rato, nuestras lenguas entrelazándose hasta que el Sol se ocultó totalmente y tuve que volver a acostumbrarme a la falta de luz. Como fuera, quizás la vista no me sirviera de nada, pero todavía tenía el tacto.

Mis manos se pasearon por las partes de su piel que estaban al descubierto. Bendito fuera el bastardo que inventó los trajes de baño de dos piezas. Sonreí contra sus labios por la forma en que su respiración se había agitado, y bajé mi boca por su cuerpo, pasando por su cuello y deteniéndome un segundo en su clavícula. Esa era una de las partes de la mujer que más me gustaban… bueno, además de las obvias. Seguí bajando, moviéndome con los labios y la lengua sobre lo que sobresalía de su pecho por el generoso escote. Di besos ahí y luego metí mi lengua un poco debajo de la tela para sentir parte de su pezón.

Deseé poder arrancar la tela y hacerla añicos, pero temí ahorcarla con los breteles, así que sólo seguí disfrutando la parte que sí estaba al descubierto. Arqueó su espalda y sentí su pezón entero en mi boca. Se había escapado y ahora podía saborearlo a mi voluntad. Primero lo rocé con mi lengua y lo rodeé con mis labios, y luego lo atrapé entre mis dientes cuando un sensual “mmm” se escapó de sus labios.

La mano que no usaba para apoyarme bajó por su cuerpo y se paseó por la parte de adentro de sus muslos. Arqueó más la espalda y lo tomé como una invitación. Y aunque no lo fuera, ya no podía pensar con mucha lógica. La mujer era más sensual que cualquier otra que hubiera conocido. Quizás era mi imaginación, pero me parecía que me provocaba a propósito con cada pequeño gemido que emitía.

Metí la mano por detrás de su espalda y tiré del hilo que ataba ese -ya molesto- traje de baño violeta. Cuando notó lo que hacía se incorporó solo un poco para facilitármelo. Lo quité por encima de su cabeza y luego volví a besarla. Llevando una de mis manos a su pecho. Primero sólo lo acaricié, pero cuando tiró la cabeza hacia atrás, asumí que quería que avanzara tanto como yo.

Volví a recostarla contra la arena, poniendo una de mis piernas entre las suyas, y bajé mi boca a sus senos, que ahora eran todos míos. Mi mano volvió a la suave piel que cubría sus muslos. Subí por ahí hasta sentir el único pedazo de tela que le quedaba. Moví mis dedos un poco mientras mi boca volvía a la suya. Ya me picaban los labios por la ansiedad de sentir los suyos.

Se estremeció de nuevo y su mano se enredó en mi cabello seductoramente. Por suerte, no había tenido que usar la molesta peluca para la sesión de hoy. Levanté la vista y la miré con cara de inocente.

- ¿Tienes frío? –le pregunté en un tono que se ajustara perfecto con mi cara de “yo no fui”. Tragó en seco y me miró mientras una de sus manos seguía jugando con mi cabello y la otra apretaba uno de mis hombros.

- Ahora que lo mencionas, ya oscureció. Quizás deberías sacarte esa ropa mojada.

Sonreí.

- Definitivamente. –Se mordió el labio y puso una mano en mi estómago, entre la tela y mi piel. El dolor de desearla tanto se volvió físico. Tenía que ser mía. Tomé aire para calmarme y me arrodillé para quitar mi camiseta por encima de mi cabeza. Creo que me hice un lío en el cabello, pero ya no podía importarme menos. Sacó su pierna de entre las mías y la puso al otro lado de mi cadera, provocándome todavía más. Seguro sabía lo que hacía, porque todo lo que pasaba por mi mente me impedía desaparecer los estúpidos pantalones. Ahora los botones se rehusaban a abrirse de una buena vez.

- Deja. –Puso su mano sobre la mía y me movió los dedos para poder deshacer los botones como por arte de magia. Sonreí y me pasé las manos por el pelo mientras metía las suyas entre la tela y mi piel de nuevo, esta vez, a los lados de mi cadera. Cerca, muy cerca, de donde yo quería que las pusiera.

Cuando los pantalones cayeron alrededor de mis rodillas, solo se quedó viéndome, con sus ojos y su boca abiertos, sensuales y tentadores. Su mano subió por mi pierna de nuevo y me rodeó con los dedos. Apreté los ojos cuando sentí su lengua resbalar por la punta de mi miembro, moviéndose lentamente y haciendo que me volviera loco. Ya no estaba en mis cabales, y sólo bastó que sus labios me rodearan para que la cabeza me diera vueltas. Gemí, un sonido entre placer y ansiedad y levantó la mirada hacia mí, separando su cara de mi piel. Aproveché para agacharme de nuevo y empujarla contra el piso. Quería tenerla, y lo quería ahora.

Me apreté contra su cuerpo y recordé que no tenía preservativo. Gemí e intenté concentrarme cuando sus labios atraparon el lóbulo de mi oreja.

- Mmm… -hay, palabras, palabras, no recordaba ninguna. Me aclaré la garganta- Koko… -la única palabra que me gustaba pronunciar ahora. No quería decir algo que me impidiera hacerla mía, pero tampoco planeaba dejar embarazada a la chica en nuestra primera noche, no era tan idiota.

- ¿Mmm? –me contestó. Luché porque algo de mi sangre volviera a mi cerebro. Necesitaba ser coherente.

- No tengo preservativos –solté suspirando.

- No importa, tomo píldoras –juro que casi lloro y grito del alivio. Aunque no lo hice, no hubiera quedado muy masculino de mi parte. Me apreté más fuerte contra su cuerpo y sentí la tela de su traje debajo de mí. Bajé la mano entre nuestros cuerpos apretados como pude, y corrí la tela a un lado, sin molestarme en quitarla. No quería interrumpir la forma en que su lengua jugaba con mi cuello.

Soltó un grito cuando comencé a abrirme paso en ella, y casi pierdo el control de la mano que se apretaba a su cintura. La noté húmeda y caliente, preparada y esperándome. La sensación me envolvió otro poco cuando empujé de nuevo. Me mordí el labio y volví a hacerlo. Todavía no había entrado completamente. Sentí sus uñas clavarse en la piel de mi espalda y me quedé quieto cuando me noté profundamente en su interior.

Escondí la cara entre sus pechos para disfrutar de su aroma mientras la sentía acomodarse a mí de a poco. No era deforme ni exagerado, pero era bastante grande, y las chicas solían necesitar un momento para acostumbrarse. Así que esperé a que su corazón aminorara la marcha y sus músculos se relajaran un poco. Me esforcé mucho por contenerme y esperarla. No quería hacerle daño.

Escuché cómo soltaba el aire que tenía acumulado en su pecho. No había notado que no respiraba. Subí la mirada buscando la suya y el deseo que desbordaba de sus ojos me dio permiso para moverme de nuevo.

Con todo el autocontrol del que fui capaz, me alejé y volví a entrar mirándola a los ojos y cuidando la intensidad con la que su ceño se fruncía, atento a que la expresión de placer cambiara para convertirse en una de dolor. No lo hizo, así que me moví de nuevo, esta vez con más confianza, más decidido.

Se relamió los labios y soltó un “Tay” envuelto entre un par de gemidos susurrados, que hizo que me saliera de mis cabales. Me incrusté en ella una vez más, ahora demostrando la urgencia que me provocaba su cuerpo. Gimió de nuevo y fue demasiado para mí.

Comencé a moverme más rápido, apretándola contra la arena con fuerza con cada embestida. No me preocupó cuando cerró sus ojos, apretando los párpados, porque sabía que lo estaba disfrutando. Incluso aunque fuera brusco, incluso aunque le doliera. El placer se escapaba de su boca cada vez que decía mi nombre entre gemidos.

Jugué con sus pechos y lamí sus pezones, provocando que arqueara la espalda y me permitiera clavarme completamente en su interior. Cerré los ojos y apoyé mis labios en su cuello, atrapado por lo que me provocaba.

Sus piernas rodearon mi cintura, seguras. Sólo titubearon cuando la arremetí con más fuera por la sensación de sus piernas envolviéndome, su olor embriagándome, sus labios jadeando al ritmo de mis movimientos. Su cadera comenzó a moverse en círculos, restregándose contra las mías. Trague con dificultad y luché por pensar en otra cosa.

- Tay… -se interrumpió para volver a gritar. No imaginé mejor forma de escuchar mi nombre. Y dije lo único que me venía a la mente en el estado en el que estaba.

- Koko… -volví a besarla en los labios y la sentí estremecerse completamente. Entendí que estaba a punto de venirse, así que aumenté la fuerza y la profundidad con la que la penetraba. En cuestión de segundos estaba conteniendo la respiración y clavando más sus uñas en mi espalda. La sentí estrecharse a mi alrededor y apretar mi cuerpo con sus piernas.

Sus facciones contraídas y el gemido estremecedor que se escapó de su pecho me llevaron con ella. Ya no resistía el placer que me provocaba. Comencé a venirme mientras cerraba los ojos, concentrándome en escuchar el aire escapando de sus pulmones, todavía adaptándose al ritmo en que me movía contra ella.

Bajé la velocidad en el punto en el que perdí el control de mi cuerpo y finalmente me quedé quieto después de unos segundos. Sus manos se relajaron de a poco, sus uñas seguro habían dejado marcas en mi espalda. Adoraba pensar eso. Después de unos minutos, sus dedos se movieron tiernos por mi cabello, muy despacio, mientras su pecho seguía subiendo y bajando debajo de mí.

Me quedé con los ojos apretados y la frente apoyada en su pecho, sobre el hueco de su garganta. Estaba intentando recuperar el aire y la cordura, pero ambos me los había robado mi diosa, así que me limité a besarla de nuevo en los labios. Ahora más suavemente, justo como la primera vez. Me alejé y el viento frío me golpeó fuerte. Quizás fuera por el sudor, o por el calor de su cuerpo contra el mío.

Caí a su lado, todavía jadeando. Tragué en seco y volteé mi cara para verla. Su mano estaba apoyada en su pecho, que subía y bajaba frenético, su mirada clavada en el techo y una enorme sonrisa en su rostro. Sonreí y me puse de costado para verla. Después de un rato me miró y se sonrojó un poco. Se veía adorable, su cabello alborotado y su piel llena de arena. Me miró con cara de nostalgia, aunque la sonrisa no se borraba de su boca. Por eso su expresión se volvió agridulce. Era la misma sonrisa que adoptaban las chicas una vez que sabían que me iría y nunca más las vería.

Pero esta vez era diferente, no quería irme. No podía dejar que se escapara de mi vida. La había deseado por mucho tiempo, y nunca podría haberme imaginado que me gustaría tanto, ni que me sentiría tan atraído hacia ella.

- ¿Quieres ir a cenar? -Le pregunté. Fue lo único que se me ocurrió, y mi estómago rugía por el… ejercicio. Asintió, su sonrisa volvió a ser alegre y satisfecha.

- Aunque quizás pudiéramos nadar un rato primero –cambié de planes cuando bajé la vista y me vi envuelto en arena y sudor. Rió un poco al verme y nos pusimos de pie para salir de la cueva, que me había cambiado la vida, y acercarnos al mar.

Estaría por siempre en deuda con ese lugar. Me había traído hasta ella, y había hecho que se fundiera a mí en cuerpo y alma. Ahora estaba atrapado y feliz de entregar mi libertad. Porque sabía que jamás dejaría de amarla. Aunque no pudiera decirlo en voz alta, aunque no quisiera estropear el momento abriendo mi bocota, sabía que la amaba con cada parte de mí. Y no descansaría hasta que ella sintiera lo mismo.
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Jeje, espero que te guste mi Alpha, de verdad te quiero muchísimo. Me cambiaste la vida, muy feliz cumple! espero que todos tus deseos se hagan realidad. Wow, que cursi que sonó eso! Pero bué... jajaja, así salió. Muchos besos!!!!