jueves, 24 de septiembre de 2009

Fiesta Sorpresa - Capítulo IV: “El resto de los invitados”



Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Stephenie Meyer, y muchos otros son mis versiones de ustedes, mis NTLS! Jajaja!

Summary: Somos el clan latino, y Joy está por cumplir años... hay que organizarle una fiesta, pero a quién podemos invitar??? (adivinen!)


Capítulo IV: “El resto de los invitados”

Edward POV

Apenas me había alejado un par de kilómetros. Todavía podía escuchar esa dulce voz en mi cabeza. Sólo pensamientos al azar sobre quitarle las arrugas a su ropa y arreglar un poco su cabello. Para mi se veía hermosa tal y como estaba. “Edward” escuché, e inmediatamente presté más atención “iré en unos 10 o 15 minutos, para disimular”.

- Ok –dije en voz alta. Si todavía estaba atenta, me escucharía. Y si no, no creo que le importara demasiado, en realidad solo lo dije porque no podía dejar de contestarle a mi ángel.

Intenté seguir escuchándola, pero después de unos siete u ocho kilómetros se me hizo mucho más difícil. Segundos más tarde todo se apagó en mi cabeza. Esta era la razón por la que solía adorar correr, pero ahora me sentía vacío y desesperado… todo lo que escuchaba era el eco de la más hermosa voz en mi mente.

El silencio estaba a punto de volverme loco, así que decidí buscar otras voces con las que distraerme. Lo primero que escuché fue a Emmett, tan vulgar como siempre, babeando por una vampiresa que había conocido mientras esperaba. Luego a Jazz “lo mismo, exactamente lo mismo”. No entendí bien, pero asumí que siendo Jasper, el pensamiento no tendría mucho sentido. Yo había soñado con ser un soldado una vez, todo lo que quería era ir a la guerra, pero jamás había tenido una cabeza tan… estratégica como la de mi hermano, el soldado.

Capté pedazos de lo que pensaban los demás, la mitad de los que estaban en la fiesta criticaban el olor, tanto vampiros como lobos. Había un par de mentes poco caballerosas que probablemente estaban volviendo loco al pobre de Jazz. Y yo no ayudaría en nada si no dejaba de imaginarme a Joy desnuda.

Sacudí la cabeza. Debía intentar disimular, ocultárselo. Nos verían como a dos locos si llegáramos profesando que nos largaríamos de la fiesta porque yo no podía soportar que estuviéramos separados por un segundo más. Definitivamente no era una opción llegar y decir “oigan todos, dennos un para de días para estar juntos a Joy y a mí”. Pero todo lo que quería era precisamente eso. Gritarle al mundo que amaba a una criatura que acababa de conocer y que probablemente se diera cuenta de un momento para el otro que yo no era lo suficientemente bueno para ella.

Un escalofrío recorrió mi columna, no quería que notara eso. Sería egoísta por el resto de la eternidad. La mantendría conmigo, y haría todo lo posible para mantenerla contenta. La adoraría todos los días y la amaría todas las noches. Todas y cada una de las noches… y días enteros, ¿por qué no? La amaría hasta que no pudiera ni mover-

¡Ya! La idea era distraerme, no empeorar la situación. Empecé a escuchar voces hablando sobre mí. Emmett estaba a punto de salir a buscarme, así que apuré el paso que había ralentizado intentando calmarme un poco. “¿Dónde rayos se metió este maniático?”. Me reí internamente por la poca paciencia de mi hermano. Mi celular comenzó a vibrar en mi bolsillo, pero antes de que la música comenzara, ya estaba a la vista del enorme inoportuno.

Cerró el celular mientras me acercaba casi corriendo. Pero paré en seco cuando me vi desde un ángulo que no era el de Emmett.

- ¿Qué? –Me pregunto Emm al ver que ya no me movía. No podía contestarle, estaba concentrado en escuchar todo lo que venía de esas mentes. Dos mujeres y un hombre.

“…quizás deberíamos saludarlos, son vegetarianos. O por lo menos el grandote…
…el alto intimida bastante, pero no me parece que sea violento…
…yo me voy, qué fiesta, ni qué fiesta, la tal Joy me tiene muy poco preocupado…”

Al escuchar el nombre de Joy me relajé, no venían a lastimarla, ni nada por el estilo. Sólo venían por la fiesta. Me di vuelta lentamente y saludé a la nada que estaba a lo lejos en el bosque.

- Hola… soy Edward. Vinieron a la fiesta de Joy, ¿cierto? –seguí intentado identificar qué eran. Por alguna razón no me quedaba del todo claro. Una de las mujeres se aclaró la garganta, y alcancé a escuchar lo que pensaba el hombre “yo ni loco le contesto a este fenómeno”. No pude evitar reírme un poco en voz baja.

- Si. –fue una voz de mujer, sonaba dudosa y un poco confundida. Así como su mente. Al parecer, no sabían que habría lobos en la reunión.

- Soy Bella –continuó mientras se acercaba- Ellos son Nahuel y Jess.

- Yo soy Edward, y él es Emmett. –cuando se acercó pude ver sus ojos. Eran dorados. Ella era una vampiresa, eso era seguro. Pero todavía dudaba acerca de los otros dos. Era muy extraño, parecían vampiros, pero su olor era diferente. Agridulce.

- ¡Hola! –gritó mi hermano muchísimo más alto de lo que era necesario. Vi a Nahuel pegar un pequeño saltito, a penas había entrado en nuestro campo de vista. La otra, sin embargo… Jess, se había adelantado bastante y estaba entre él y Bella. Tenía una mente bastante inocente, y un poco ansiosa. “…yo no se porqué está tan nervioso. Si no fuera mi hermano pensaría que está completamente loco…”

Así que dos de ellos eran hermanos. La tal Jess y el hombre. Nunca había conocido vampiros que fueran hermanos. La muchacha se acercó un poco más y al fin pudimos verla claramente.

“¡Wow! Más híbridos” Pensó Emmett a mis espaldas. Volteé para mirarlo. Mi cara llena de curiosidad. Primero no se dio cuenta del porqué de mi reacción, pero luego se explicó mejor. “Sí, híbridos. Mitad vampiro, mitad humano. Deberías verlo. Adentro hay una. No escuché su nombre, pero es muy rara. Una de las mujeres me explicó un poco. Parece ser que hay un par de vampiros enfermos a los que les gusta hacerlo con humanas. Yo prefiero algo más firme, pero a cada cual lo suyo” Se rió internamente ante su propio comentario.

- No sabíamos que fuera a haber lobos. “Si nos hubieran avisado nos habríamos ahorrado el viaje. No pienso ser descuartizada por un perro” –Me distrajo la voz de la vampiresa que ahora estaba a unos cinco metros de nosotros. Volteé de nuevo para verla.

- No se preocupen. Según tengo entendido son amigables. No tienen problema con los vampiros vegetarianos.


Nahuel POV

Claro, amigables hasta que algo les molestaba y luego nos descuartizarían. Este tipo además de raro, era estúpido. De repente me miró bastante mal, y eso me causó aún más mala espina, pero debía acercarme un poco más. Jess ya había alcanzado a Bella, y dudaba seriamente que ella pudiera protegerla si al grandote se le saltaba un tornillo. El más chiquito siseó por lo bajo y me estremecí un poco. Además de los lobos, tendría que cuidarme la espalda de este par de vampiros.

- Bueno, ¿porque no entramos? Adentro ya están a punto de llamar a Joy.

Dijo el que creo se llamaba Emmett. Alcancé a las chicas y pasé un brazo por los hombros de mi hermana. No quería que nadie se le acercara. Especialmente algún chucho. Eran demasiado peligrosos. Bueno, en realidad, nunca había conocido a uno personalmente, pero las historias de los vampiros que habían perdido a sus parejas y a aquelarres enteros a sus manos eran muchas.

Claro que todos eran vampiros normales, nunca escuché que atacaran a un vegetariano, pero no estoy seguro de que conocieran la diferencia. Y mejor prevenir que curar, ¿cierto? Además, todo el mundo decía que apestaban.

Emmett entró primero, lo siguió el más bajito… Edward. Que parecía bastante ido, como si no estuviera prestando atención a la realidad que lo rodeaba. Luego Bella, y finalmente Jess y yo.

Di un pequeño vistazo por la habitación y me tranquilicé bastante. No se por qué tenía la estúpida idea de entrar y encontrarme a veinte perros gigantes gruñendo y mostrando los dientes. Era un tonto. Miré al grupo que claramente no estaba compuesto por vampiros y dos ojos grandes como platos me cautivaron. Bueno, eso es decir poco… me volvieron loco.


Adri POV

Estaba a la mitad de un emparedado cuando casi me atraganto por lo que pasó por la puerta. Yo estaba mirando al piso, así que primero me llamaron la atención las piernas musculosas y bien formadas que se escondían debajo de short. Fui subiendo, y una camiseta apretada casi hace que me desmaye. Tragué con dificultad lo que tenía en la boca y seguí subiendo la vista.

Encontré sus ojos. Parecían… ¿aliviados? Estaba mirando la habitación entera. Como si esperara encontrar a alguien. Me mordí el labio para evita gemir o gritar cuando sus ojos me atraparon. Eran los más hermosos ojos cafés que hubiera visto en mi vida. Tan profundos y expresivos que sentí que podría mirarlos por toda la eternidad, y seguir encontrando cosas nuevas en ellos.

Mi mandíbula tocó el piso cuando me di cuenta de lo que sucedía. Había imprimado. No podía creerlo, pensaba que jamás imprimaría. ¿No se suponía que fuera el eslabón muerto de la raza? Si podía imprimar, eso significaba que los de él eran los genes más compatibles con los míos, ¿cierto? La cabeza me empezó a dar vueltas.

Agarré fuerte el brazo de Quil, que estaba a mi lado y logré apartar mi vista de esos ojos. Miré a mi amigo vi mi misma cara reflejada. Aunque en la suya había un poco de tristeza, miedo.

- Quil… -le susurré y luego tragué para aclarar un poco mi voz, que salía sin sonido. Volteó su cara hacia mí, pero sus ojos seguían enfocados al frente, en alguien más- Creo que imprimamos.

Se lo dije con una pequeña risa muda. La idea de que yo imprimara todavía me parecía absurda. Pero era cierto. Tenía que ser cierto. Era exactamente como lo describían los otros. Excepto que no era solo “como ver el Sol por primera vez”. Era realmente ver el Sol por primera vez, porque definitivamente él era el Sol. Y todo giraba a su alrededor. Los planetas, el aire, la gravedad, todo en mi vida. Volví a mirar a mi nuevo Dios, pero ahora se encontraba saludando cordialmente a los demás invitados. Supuse que en algún momento tendría que acercarse.

Quil soltó un profundo suspiro que me sonó a lamento. Lo miré, su cara estaba descompuesta. Seguí sus ojos hasta lo que lo había puesto en ese estado. Era una mujer. Una chica, para ser exacta. Era un poco pequeña, tendría unos 16 años, pero no creo que fuera eso lo que alteró a Quil. Porque sentí exactamente lo mismo que él cuando noté de quién iba abrazada. Mi pecho se comprimió apretando mi corazón y dejándome sin aire. Era el destino jugando con nosotros. Nuestras imprimaciones estaban juntas.


Edward POV

Estaba a punto de matar al híbrido insolente, cuando por suerte imprimó con la loba y dejó de pensar en nosotros. Eso debía ser el karma. Tanto pensar mal de los lobos, y ahora viviría con uno para siempre. No podría evitarlo. Era su destino, así como el de su hermana, por la que tanto temía. Me reí internamente y se notó un poco en mi cara. Saludé con la mano al resto de los invitados. Algunos asintieron con la cabeza y otros dijeron los “hola” y los “que tal” tradicionales. Debía relajarme y presentarme apropiadamente con las organizadoras de la fiesta. Realmente quería que el aquelarre de Joy me aceptara.

Sólo bastó pensar en su nombre para que una punzada de dolor atravesara mi cuerpo. ¿Cómo era posible que la extrañara? No habían pasado ni diez minutos. Tenía que tener en mente que la vería de nuevo. Para el final de este glorioso día, la tendría entre mis brazos. Sin aliento, sin ropa, sin nada que no fuera pasión desenfrenada y-

Sacudí mi cabeza de nuevo, me estaba acercando lentamente a Jasper, que estaba en un rincón charlando con Emmett –que se había adelantado unos pasos- y un par de vampiresas. Según lo que escuchaba, ellas eran parte del clan de Joy. “¿Y a este que le pasa? ¿Desde cuando es normal estar tan… excitado?”. Pensó una de las acompañantes de mis hermanos. Esto no se podía poner peor. ¿Otra como Jazz? Tragué en seco e intenté pensar en otra cosa.

“Wow, ¿Qué rayos hacías, hermanito? ¡Emanas lujuria a montones!” Se rió en voz alta y si me hubiera podido poner colorado, seguro lo habría hecho.

- Hola, soy Edward. –Me presenté. Todos los del pequeño grupo se voltearon a mirarme

“Entre éste y los lobos, me van a volver loca”. Además de sentirme avergonzado e incómodo, no pude evitar reírme internamente ante el comentario. Era verdad. Tanto Jazz como ella terminarían hechos polvo si debían soportar a tanta gente imprimada, enamorada y lujuriosa al mismo tiempo.

- Hola –me extendió la mano y yo la tomé- Soy Naty. Ella es Mer.

Mer también me dio la mano. Parecían gente muy amigable. Aunque me sorprendieron los ojos de la última. No creí que fuera a haber alguien que no fuera vegetariano entre los invitados, y menos entre el clan que organizaba la fiesta. Y para colmo, la mujer tenía una mano apoyada en el brazo de Emm, claramente estaba coqueteando. Y mi hermano no parecía molesto. De hecho, no podía pensar en algo que no fuera esa mano paseándose por todo su cuerpo. Por primera vez, los pensamientos de mi hermano coincidían con los de su presa. Aparentemente mi cara demostró mi disgusto hacia la idea de alguien que comiera gente, revolcándose con un miembro de mi familia. Aún peor, ambos tenían la idea de que esto duraría. Emmett me vio. “Oh, ¡ya cálmate! Sólo es una neófita… ¡abuelo!”. Me relajé de inmediato. Una neófita no era tan mala como una carnívora. Podía soportar que hubiera alguien más temperamental que Jazz por un tiempo en la familia. Además, si era parte del clan de Joy, debería aprender a aceptarla. Fuera lo que fuera.

- Estábamos pensando en salir a buscar a la cumpleañera, ya nos está poniendo nerviosas que tarde tanto. Normalmente hubiera llegado antes de la hora. Es muy curiosa. –Mer me hablaba mientras tocaba el brazo de mi hermano. Vi por el rabillo del ojo cómo Jazz y Naty se ponían tensos. Todo lo que hacían era intentar pensar en otra cosa. Los entendía perfectamente, no podía sentir sus emociones, pero sus pensamientos tampoco eran del todo “Aptos para todo público”.

- ¿Que me dices, hermanito? ¿Puedes escuchar algo de una vampiresa por el bosque?

Las dos mujeres lo miraron extrañado y Jasper explicó lo que quería decir mientras yo pretendía concentrarme para encontrar una voz que supuestamente nunca había escuchado.

- Edward puede leer mentes. –Empezó. Tiene que concentrarse si no conoce a la persona, pero podrá encontrarla si ella piensa algo sobre la fiesta.

Parecían sorprendidas. Y casi suelto una carcajada en voz alta cuando Mer pensó “¡Diablos! ¡Y yo aquí, prácticamente violando a su hermano con mis fantasías!”. Casi le digo que Emmett no se quedaba atrás en ningún aspecto, pero se suponía que estaba concentrado. Además, no podía hacerle algo así a Emm. Talvez quería que hubiera un poco más de misterio.

Naty pensó algo de la misma calaña. Algo sobre que era un mal día para tener un lector de mentes en la habitación. Supuse que era por todo lo que le hacían sentir los lobos imprimados -y los vampiros desesperadamente trastornados-.

Aunque no necesitaba escuchar a Joy para saber cuándo volvería, busqué su voz de todos modos. Quería escucharla de nuevo. Me parecían siglos desde la última palabra que la escuché pronunciar –o pensar-. “Quizás unos minutos más”. Vi lo que veía y noté que estaba a unos cinco kilómetros de la casa. Era más de los que podía bastante más lejos de lo que podía escuchar normalmente a las personas. Quizás tuviéramos una conexión extrasensorial o algo así. Ciertamente teníamos una conexión física. La recordé jadeando, arrodillada en el piso del bosque, apretada contra mi cuerpo…

Abrí los ojos y me encontré con la mirada de reproche de Jasper. Me aclaré la garganta e intenté componer la voz antes de hablar.

- No está lejos. Sólo demorará unos minutos más.

“Fascinante” pensó Naty. Sonreí.

- Gracias. –le dije, y soltó una pequeña risita. Parecía genuinamente sorprendida por lo que podía hacer. Aunque a mí me parecía mejor su poder. Siempre que escuchaba a las personas, encontraba gente deprimida, sola, triste o asustada. Había deseado poder animarlos más veces de las que podía contar. Pero todo lo que podía hacer era escucharlos eternamente.


Nahuel POV

Saludé a todos los invitados, uno por uno, sólo para tener una excusa para acercarme a la chica de detrás de la mesa -que supongo en un momento, había tenido comida-. Después de lo que parecieron horas Jess y yo nos acercamos a ella. Bella se había quedado hablando con un tal Anvil. No parecía malo, pero yo solo quería correr hacia la modelo morena que no paraba de mirarme.

- Hola. –Le dije. No me contestó. Sólo me miró a mí, luego a Jess y luego a nuestros brazos, que todavía estaban entrelazados. El muchacho que tenía a un lado hizo lo mismo. Para luego gruñir levemente. Sus manos estaban apretadas en puños y le temblaban un poco. Me asusté bastante. Al parecer, las sospechas que tenía antes eran fundadas. Di un paso atrás, planté los pies firmes en el suelo y moví a Jess para esconderla un poco a mis espaldas. Si el chucho me saltaba, no le haría nada a la única hermana con la que tenía alguna relación.

La mano de la chica saltó como resorte y golpeó el pecho de su amigo al tiempo que usaba un tono un poco más alto que el de una conversación normal para llamarlo.

- ¡Quil! –le dijo. Su voz era hermosa. Pero seguí concentrado en el otro. No quería que me agarrara desprevenido.

Ante el contacto, él sacudió un poco la cabeza y dejó de temblar. Relajé un poco mis músculos, pero no salí de mi postura defensiva. Estaba demasiado nervioso.

- Lo siento mucho. –Nos dijo la mujer. Su tono hizo que apartara la mirada del licántropo medio desnudo. Parecía sincera.

- Está bien. –susurré al tiempo que me incorporaba, aún tapando a Jess con mi cuerpo.

- Yo soy Adri –hasta su nombre era divino-. Y el lobo maleducado es Quil. –agregó con una sonrisa que no llegó a sus ojos. Quil frunció el ceño. No parecía muy contento, ninguno de los dos lo parecía, de hecho. Me aclaré la garganta para intentar hablar más claro.

- Yo soy Nahuel. Y ella es mi hermana Jess. –Le dije. Los ojos de ambos centellearon en respuesta. Quil parecía totalmente recuperado de su pequeño arranque de agresividad. Y Adri estaba… radiante. Casi irradiaba luz.

- Y la distraída que se quedó en el camino es Bella –continué señalándola por un momento e intentando ignorar sus reacciones. Eran muy raros. Quizá no malos, como había pensado, pero sí raros. Jess se escapó de mi agarre y se acercó al licántropo con la mano extendida. No tuve tiempo de reaccionar, pero realmente él no parecía enojado. Parecía… feliz. Tardaron largo rato en soltarse. Pero luego no se alejaron. Sólo se quedaron hablando un rato. Hice lo mismo con Adri –siempre manteniendo un ojo en el acompañante de mi hermana, solo por las dudas-, hasta que escuché a alguien aproximándose afuera. Seguramente sería la homenajeada. Y al parecer, todos la habían escuchado. Ya que la habitación había quedado en silencio, salvo por los latidos de corazón y un par de suspiros ahogados que no supe a quién atribuir.

Y mas Premios!!


Gracias a Sweet SKY Por este premio :D

Reglas del premio:
♥ Comentar quién otorgó el premio y hacer un enlace a esa página
♥ entregar el premio a 5 blogs, que creas que se lo merecen.
♥ Los premiados deben continuar con la cadena.

Y esos 5 premios seran para :

1♥ Kokoro's Twilight Fanfics
2♥ Sondra Twilight fanfics(Gaby)
3♥ Adriii
4♥ De La Oscuridad a la Luz (MER)
5♥ Sol de Medianoche (Jeziiik)

martes, 22 de septiembre de 2009

Premios






Los premios que faltaban :p

gracias a trinemily

4. Despertar

Desperté cuando el primer latido golpeó mi pecho con tanta furia que dolía. Dónde estaba?

Pum

El siguiente latido me hizo estremecer. Había gente alrededor...

Pum.

Grité. Mi propio corazón me estaba matando. Como si quisiera huir de mi cuerpo. Alguien me cogió en brazos.

Pum.

Y volví a desfallecer...



Susurros, susurros por todas partes.
-Deja de torturarte. Tú no sabías que iba a pasar esto.
-No debía gritarle, no tendría que haberle dicho eso... es sólo una niña, la asuste...
-Sabes tan bien como yo que Nessie ya no es tan niña- papá se quedo callado, escuchando mis pensamientos- Jacob, creo que deberías irte, Nessie va a despertar y necesitamos que esté tranquila.
Intenté hablar, pero mis labios pesaban demasiado...
-Sí, vendré a verla por la mañana. Por favor dile que la qu... que lo siento.
-Lo haré.
Conseguí mover los dedos de las manos. Poco a poco mi cuerpo fue saliendo de su sopor. Intenté gesticular de nuevo. Había alguien acariciándome los brazos...
-Papá...
-Aquí estoy amor mío.
-¡Nessie!- escuché al fondo de la habitación.
Tenía que conseguir moverme antes de que se preocuparan más… me apoyé sobre los codos.
-No te esfuerces cariño- mi padre me besó en la frente y se levantó.
No hizo falta que me lo pidiera dos veces. Cerré los ojos, pero seguí luchando contra el sueño.
-Edward. Tenemos que hacer algo.
-Acabo de llamar a Huilen- su voz pretendía ser tranquilizadora, pero era inevitable notar cierto tono de amargura- Le he contado lo ocurrido, mañana estará aquí con Nahuel. Creo que tienen… cierta idea de lo que pasa.
¿Tan malo era? ¿Cuánto tiempo había durado esta vez?
Entreabrí los ojos, estaba en mi antigua casa. El cielo parecía estar aclarándose en el exterior. ¿Toda la noche?

Volví a notar su presencia. Me siguieron acariciando el brazo, mientras entonaban una nana. No podía aguantar más, estaba demasiado cansada. Volví a sumirme en la oscuridad mientras la dulce voz de mi padre me envolvía…


Desperté al escuchar a gente discutiendo en la planta inferior.
-Necesito saber lo que le pasa a mi nieta.
-Yo también, pero aun no sabemos nada Charlie… espero eso cambie pronto.
Me sentí con fuerzas al comprobar que podía levantarme con facilidad. Examiné cada parte de mi cuerpo, sorprendiéndome al ver mi pecho intacto, loa latidos de mi corazón habían sido tan fuertes… parecían rasgar la piel.

Era como si aquella noche jamás hubiera ocurrido. Como si se tratara de un sueño. Ahora me encontraba tan fuerte…
Tras ver en el reloj que ya era más de mediodía bajé las escaleras de dos en dos y me dirigí hacia el salón. Abuelo y mamá estaban sentados en el sofá.
-Hola.
Ambos saltaron aliviados. Mi madre me abrazó.
-Cariño, ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras?
Casi no podía respirar con aquellos brazos oprimiéndome.
-Bueno… creo que volveré a perder el conocimiento si me aprietas…
-Oh, perdona- Se relajó un poco sin llegar a soltarme.
-Mamá… tranquilízate. Estoy perfectamente.
Finalmente conseguí que me soltara.
-Deberías sentarte.
-No quiero sentarme… no lo necesito ¿Y papá?
Fue a acompañar a Jacob a La Push. Volvió hace una hora pero no quisimos despertarte- me llevó al sofá ignorando mis quejas- Entre lo de Billy y lo ocurrido anoche el pobre no parece él mismo. Está como muerto…
Jake… Todo había sido por mi culpa. Él me necesitaba y yo le había complicado la vida.
Charlie me estrechó con cariño.
-No sabía que estabas enferma.
-No estoy enferma abuelo, yo solo… me desmayé.
Mamá abrió la boca, seguramente para contradecirme, pero miró a Charlie y cambió de idea.
Todo era demasiado caótico. No había tiempo para pensar.
-Creo que necesito tomar el aire- dije levantándome.
-Claro, intenta despejarte un poco- me sonrió mi madre.

Era una mañana fresca y soleada, caminé por la mullida hierba lentamente.
Así que Jake estaba imprimado de mí… ¿Qué implicaba aquello? ¿Era algo así como el destino? ¿Estaba atada a él de por vida? ¿Es que… no tenía elección? Un escalofrío me recorrió. Quería a Jake, él lo sabía, pero me asustaba el no poder elegir, el tener un destino prefijado. Necesitaba ser dueña de mi propia vida.
Pero ¿Y si no me entregaba? ¿Estaría siempre solo? ¿Jamás estaría con una mujer? Era como se me impusieran que yo fuese su compañera. Y no era justo. Si algún día estaba con él no sería porque el destino así lo exigiera.

No había pasado más de un cuarto de hora cuando aprecié a tres figuras acercarse a gran velocidad. La de la izquierda era una mujer pequeña, de piel aceituna, el del centro era mi padre, y a su izquierda un chico un chico joven, moreno de pelo trenzado me miraba fijamente, desde la distancia. Había pasado mucho tiempo… pero no le había olvidado.
Nahuel.

Los tres pararon a un metro de mí. Mi padre fue el primero en acercarse para besarme cariñosamente en la frente.
-¿Estás bien?
-Perfectamente- dije algo incómoda ante la presencia de otro semivampiro.- Bueno, traes visita.
-Sí, confío en que te acuerdes de nuestros amigos Huilen y Nahuel- dijo indicándoles que se acercaran a mí- Han venido desde lejos para verte.
Huilen me dedicó una gran sonrisa mientras me tendía la mano. Se la di consciente de que el chico no despegaba los ojos de mí, analizándome de arriba abajo, decidí hacerme la tonta.
-Hola Nahuel- le saludé volviéndome hacia él- Me alegro mucho de volver a verte.
También me dio la mano. Aquellos penetrantes ojos parecían ansiar penetrar en los míos.
-Me extraña que te acuerdes, apenas tenías unos meses.
-Tengo buena memoria, además, aquel día fue difícil de olvidar.
-¡Bueno!- Interrumpió papá- será mejor que entremos adentro a hablar. Bella os está esperando.

Cuando llegamos a la puerta Charlie estaba allí, despidiéndose de mamá. Dio un respingo al girarse y vernos al lado suya.
-Em… yo… soy Charlie- tendió la mano pero al instante pareció cambiar de idea- Será mejor que me vaya, Sue me está esperando… debe estar preocupada. Adiós Nessie.
-Adiós abuelo- me despedí sin poder contener una sonrisa.
Solo cuando hubimos entrado y todos habían tomado asiento me percaté que le la presencia de aquellos dos vampiros seguramente querría decir que conocían el por qué de mi problema.
Me puse nerviosa. Esperando a que alguien se decidiera a comenzar.
-¿Cuántas veces ha ocurrido?-
Nahuel, sentado a mi lado, decidió romper el hielo. Mi padre me miró, sí seguramente lo mejor sería que fuera yo la que hablara del tema.
-Ayer fue la tercera vez.
La noticia no pareció agradarle. Miró a mis padres.
-Veréis, para ser sincero no se mucho más que vosotros de este tema. Quizás solo sepa la conclusión de él, que no creo que os agrade demasiado…, cuando los Vulturis estuvieron aquí no conté toda la historia. Mi padre, Joham, no tuvo dos hijas, si no tres.
Mi mente comenzó a volar con esas simples palabras, el hecho de que hacía siete años omitiera a la tercera hija no presagiaba nada bueno.
-¿Qué ocurrió con ella?- le apremió mamá.
-Según me contaron, ella comenzó como Nessie. Durante cortos periodos de tiempo su corazón fue apagándose. Al principio duraba minutos. Pero la cuarta y la quinta vez llegaron a sucederse días. Empezó a cambiar. Su cuerpo perdía sangre sin razón alguna, necesitaba alimentarse prácticamente a diario…
Huilen le interrumpió.
-Nuestra teoría es que en algunos casos un corazón tan humano no puede vivir en un cuerpo semivampiro. Al cabo del tiempo se produce un rechazo. Joham se obsesionó con ese tema, como os dijimos es muy dado a experimentar. Por eso creo a las otras dos. Pero ellas no reaccionaron de la misma manera que Kahliel.
Miré a mi padre. Sumido en sus propios pensamientos. Su cara era puro pánico. Horror. Desesperación. Ya sabía como acababa aquella historia.
Mamá les miró intentando mantener la tranquilidad.
-No has respondido... ¿Qué le ocurrió?

Nahuel volvió a mirarme. Era algo incómodo, como si al mirarme lo supiera todo de mí… como si pudiera ver todo lo que yo tenía en mi interior. Se volvió hacia mi madre.
-La sexta vez fue mortal.



Por: Cassandra


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QUIERO A UN JAZZ HACIENDOME EL AMOR EN LAS ESCALERAS COMO A LA CHICA ESA, A UN JAKE BESANDOME Y A UN EDWARD TOCANDOME AHORA MISMO!!!

lunes, 21 de septiembre de 2009

.: Premio Magnetismho :.

NTLS Hemos recibido este premio!!

1. Enlazar al blog que te lo entregó:

agradecer a trinemily por nuestro primer premio http://trinecga-argavi-carola.blogspot.com/

2. Decir 5 cosas a las que seas "adicto"


1- a los fics de koko
2 a los fics de naty
3- a los fics de adri
4- jugar travian
5- al blog de las ntls

3.Decir la frase que repites con más frecuencia:

adoro amis ntls


4. Pasar el premio a más adictos!!

Y los Premios son para:

Para Gaby
http://entrelobosyleones.blogspot.com/

Para Jeziik
http://fansdemeyer.blogspot.com/






domingo, 20 de septiembre de 2009

Fiesta Sorpresa - Capítulo III: “Encuentro tortuoso”



Disclaimer: La mayoría de los personajes son de Stephenie Meyer, y muchos otros son mis versiones de ustedes, mis NTLS! Jajaja!

Summary: Somos el clan latino, y Joy está por cumplir años... hay que organizarle una fiesta, pero a quién podemos invitar??? (adivinen!)


Capítulo III: “Encuentro tortuoso”


Naty POV

Ya todos se habían ubicado y charlaban distendidos de nuevo. Era bastante extraño sentir las emociones de ese cuarto. Los sentimientos de los lobos cambiaban cuando uno de nosotros se les acercaba demasiado, pero a los pocos segundos se les pasaba y volvían a estar tranquilos. Claro que yo influía un poco, para ayudarlos a relajarse.

Jasper se había sentado en una de las sillas de la sala y se había cruzado de brazos. Se lo notaba incómodo, incluso sin mi poder me podría haber dado cuenta. Y además me miraba constantemente, como si quisiera descifrar algo. Comencé a sentirme un poco vigilada. No me quitaba la vista de encima.

Intenté sentir mejor sus emociones. Confusión, frustración, curiosidad. No detecté nada malo, además de que estaba un poco nervioso. Me acerqué lento para preguntarle qué le pasaba. Su hermano se había integrado tan bien… ahora mismo estaba haciendo chistes con Paul y Anvil. Parecía encajar a la perfección. Y sin embargo él seguía callado e introvertido. Me pregunté que le pasaría. Quizás si me acercaba podría calmarlo o alivianar un poco su ánimo.

Me senté en la silla que estaba a su lado. Sus ojos me siguieron todo el camino.

- Hola. –Lo saludé- No parece que te estés divirtiendo mucho… ¿pasa algo malo?

Lo pensó por un momento, sus ojos todavía clavados en los míos.

- Mmm… No… nada malo. Sólo estoy confundido.

- ¿Confundido? ¿Por qué? –Eso me intrigó, yo había supuesto que se encontraba incómodo por los lobos, no confundido por algo más.

- Si, por ti. -¿Qué? ¿Por qué estaría confundido por mí?

Lo miré con curiosidad. No entendía a qué se refería. Una pequeña sonrisa comenzó a jugar en las comisuras de sus labios. El primer amago de sonrisa que había visto en toda la noche. Se veía… bastante amigable.

- Es que me parece que tenemos algo en común.

Eso me confundió todavía más. Fruncí el ceño y él soltó una pequeña risa cuando me crucé de brazos.

- En el tiempo que llevo aquí, he notado que cuando te acercas a alguien, los lobos, por ejemplo, todos a tu alrededor se tranquilizan y comienzan a actuar más… relajados.

¿Cómo lo había notado? No recuerdo haberle dicho a nadie sobre mi poder. Además, que tenía que ver eso con lo que teníamos en com-

- Es que yo hago lo mismo. –Me explicó.

- ¿Lo mismo?

- Afectas las emociones de los demás, ¿cierto?

Asentí un poco dudosa… todavía no lo creía del todo.

- ¿No me crees? –no alcancé a contestar. Mer nos interrumpió.

- Naty! Creo que ya sería hora de llamar a Joy, ¿no te parece? Son casi las nueve.

Pegué un salto. No me había dado cuenta que nos habíamos volteado de a poco hasta quedar enfrentados y con los rostros uno cerca del otro. Me fijé la hora. Si, eran casi las nueve. Me sorprendió que Joy todavía no hubiera vuelto.


Edward POV

Di otro paso con la mirada fija en la figura que me había hipnotizado. Pero no miré mis pies. Partí una rama y la criatura volteó hacia mí a la velocidad del rayo.

Nuestras miradas se encontraron. Me hundí en los más brillantes ojos dorados que pudiera imaginar, y mi mente quedó en blanco. No podía ver nada que no fueran los ojos que tenía delante. Y nada salía de mi boca. Debería presentarme, hablarle. Decir algo, lo que sea, cualquier cosa. Pero mi boca seguía sin emitir sonido alguno. Y es que por alguna razón, tenía miedo. Tenía miedo de que si hablaba en voz alta, la ilusión se volviera humo ante mis ojos. Temía que el espejismo se disolviera en mil estrellas y volviera al cielo, donde seguro pertenecía.

Y por sobre todo, tenía miedo de que se levantara y corriera, dejando vacío el lugar de mi pecho que acababa de sentir lleno por primera vez en toda mi existencia. Trague en seco e intenté escuchar algo que proviniera de su mente. Todo estaba en blanco. Sí podía ver a través de sus ojos. Me veía a mi mismo, parado frente a ella con la mayor cara de tonto del mundo. Me veía con la boca abierta y los ojos como platos… pero no escuchaba nada. O yo me había quedado temporalmente sordo, o ella también estaba en blanco.

- ¿Quién eres? –A pesar de ser un suspiro a penas audible, el tono autoritario de su voz no dejó que me quedara callado.

- Edward. Edward Cullen. –Me acerqué a paso lento… muy lento. Y por fin su cabeza volvió a funcionar.


Joy POV

¡Wau! Creo que me hubiera desmayado de ser posible. Era la encarnación de la virilidad acercándose hacia mí. Primero tenía una expresión que parecía de sorpresa, pero poco a poco una sonrisa fue colándose por sus facciones. Se arrodilló en el piso más lento que un humano para quedar a mi altura, y me miró a los ojos, a unos treinta centímetros de distancia. Sentí como si se supusiera que algo saliera de mis labios. Quizás debiera presentarme, decirle cómo me llamaba. Quién era. Pero se me olvidó cómo me llamaba.

Sólo me quedé mirándolo y pensando en él sin esa molesta camisa que llevaba. Me le hubiera lanzado encima si mis músculos hubieran respondido. Soltó una pequeña carcajada sin sonido y yo lo miré con curiosidad.

- Tú debes ser Joy. -Me dijo en voz baja. ¿Cómo rayos lo sabía? Volvió a reírse por lo bajo.

- Dime cómo lo sabes. –Ordené. Todavía no creía que este tipo fuera real. Y si debía usar mi poder para averiguarlo, no tenía problema en hacerlo.

- Soy uno de los invitados a tu fiesta –explicó-. Y no necesitas usar tu poder conmigo. Haría todo lo que me dijeras sin que tuvieras la necesidad.

Otra vez con lo críptico. Fruncí el ceño. ¿Cómo era que sabía sobre mi poder?

- También tengo una… habilidad. Hasta hace unos minutos, estaba absolutamente seguro de que era una maldición. Pero nunca había escuchado algo como esto, se acercó todavía más. Menos de quince centímetros nos separaban.

- ¿Escuchado? –susurré.

- Leo mentes –declaró. Bajé la mirada. Si me hubiera podido poner colorada, seguro estaría color escarlata. ¡Había escuchado todo lo que pensé sobre él! Por Dios, ¡que pena!

- No… -me susurró- no te apenes. Yo estaba pensando lo mismo. O peor.

Uno de sus dedos se posó en mi mentón e hizo que levantara la vista. A pesar de estar los dos a la temperatura del hielo, una holeada de calor recorrió mi cuerpo ante su contacto. Me estremecí ligeramente y finalmente encontré sus ojos. Ahora estaba incluso más cerca que antes. Tragué en seco y mi respiración se aceleró. Su olor era realmente embriagador.

¿Qué rayos me estaba pasando? No lo conocía. No importaba que fuera el hombre más ardiente –en sentido figurado- del mundo. Pensaría que soy una entregada si sólo lo besara ahora. Era un completo extraño. No sabía nada sobre él. Se mordió el labio.

- Sabes que me llamo Edward –susurró, haciendo que su aliento dulce golpeara la piel de mi cara-. Nací en Chicago, en 1901. Tengo 17 años… Soy vegetariano, como habrás podido notar. Toco el piano. Pero lo más importante… -suspiró y se quedó cayado. ¡No podía dejar esa frase inconclusa!

- ¿Qué es lo más importante? –le insté.

- Que nunca había sentido por nadie lo que estoy sintiendo ahora. –Se mordió el labio-. Es increíble y no lo entiendo. Tienes razón, no te conozco, pero no puedo evitarlo. Es como si me atrajera una fuerza magnética. No tiene sentido. Tampoco sé nada de ti.

- Soy Joy. –Tragué la ponzoña que se había acumulado en mi boca por los nervios que me provocaba su cercanía-. Hoy cumplo 200 años y mi clan me está organizando una fiesta. Tengo la habilidad de obligar a las personas a hacer lo que yo quiera.

Miré sus labios y pasé mi lengua por los míos, intentando imaginar que era la suya.

- No uso mucho mi poder, pero-

- Lo lamento –me interrumpió.

- ¿Por q…? –No pude terminar la frase. Sus labios se estamparon con los míos. Parecía desesperado, ansioso. Un choque eléctrico me recorría todo el cuerpo, impidiendo que pensara con claridad. En el segundo en el que bajé a la Tierra desde la nube en la que me había subido el sentir sus labios, comencé a mover la boca. Edward pasó su mano desde mi mentón hasta mi nuca, enredando sus dedos en mi pelo y atrayéndome más contra él. Yo todavía estaba sentada en el suelo, lo que hacía que nuestros cuerpos estuvieran separados, así que lentamente me fui moviendo para quedar arrodillada frente a él. Era el mejor beso que jamás hubiera recibido. ¿Por qué habría dicho que lo lamentaba?

Se alejó con la respiración entrecortada y me picaron los labios por su ausencia. Apoyó su frente en la mía para poder hablarme.

- Lo lamento… –remarcó la frase con un tono de explicación- porque aunque no te conozca, y créeme que quiero saber absolutamente todo de sobre ti, no puedo evitar sentir que necesito tocarte, besarte, tenerte.

Volví a besarlo. Simplemente no me pude resistir cuando dijo esa última frase. Esta vez metí mi lengua en su boca. Y el me recibió gustoso, produciendo un pequeño gruñido que me puso la carne de gallina y me erizó los bellos de la nuca. Esto de seguro era el paraíso. Apreté mi cuerpo contra el suyo. Sentí su musculoso pecho presionado contra el mío. Sus manos bajaron a mi cintura y me apretó más contra él.

Ahora eran mis dedos los que se enredaban en su cabello. No quería que se me escapara. Ninguno de los dos necesitaba aire y este beso no se terminaría en ningún momento pronto. Este hombre me volvía totalmente loca… y si debía usar mi poder para mantenerlo conmigo para siempre, lo haría. Su boca se movió contra la mía para hablar.

- Ya te dije que no necesitas usar tu poder conmigo. No me imagino mejor manera de pasar la eternidad. –Susurró contra mis labios.

Me desesperé y lo empujé contra el piso bajando para besar su cuello. Se rió un poco mientras mis manos bajaban por los costados de su cuerpo. Sus manos se movieron a mi cuello y bajaron por mis hombros.

Ahora escuchaba un ruido extraño. Que raro. ¿Campanas? ¡Hay, no! Por favor, no ahora. No justo ahora. Era mi celular. Me desinflé encima de mi hombre perfecto cuando un poco de razón llegó a mi cabeza. Debía irme. Edward tomo mi mentón con una de sus manos y me atrajo para que lo besara de nuevo. Solo logré soltar un “mmm”, y luego seguí besándolo. Al carajo con la fiesta. Al carajo con todo lo que no formara parte de este cuerpo.

Pero otra música comenzó a taladrar mi burbuja. Era el celular de Edward. Eso me sacó de mi ensimismamiento de nuevo… justo cuando el mío volvía a sonar.

Rodé para salir de encima de Edward y me senté en el pasto. Sacamos nuestros teléfonos y atendimos. Ambos nos miramos cuando las voces de los auriculares nos aturdieron.


Edward POV

Era Emmett. Al parecer, estaban esperando a Joy. Y yo debía llegar antes que ella.

- ¿En donde rayos te metiste hermanito?

Suspiré y me llevé una mano a la cabeza. ¿Qué podía decirle? “Encontré a una vampiresa que me vuelve loco y estaba a punto de hacerla mía antes de que llamaras”. Eso no sería lo más caballeroso del mundo. Y yo era un caballero. Quizás lo hubiera olvidado en estos últimos minutos, pero lo era.

- ¡Hey! ¿Sigues ahí? –me gritó del otro lado de la línea. Me aclaré la garganta.

- Si, sigo aquí, Em.

- Bueno, más te vale que vengas, porque están hablando sobre salir a buscar a la tal Joy. Y creo que deberías estar aquí antes que ella llegue.

- Ok, voy para allá. –Sólo con eso, le corté a mi hermano.

Me levanté y le tendí la mano a mi sueño ambulante. Me miró extrañada y cuando cortó la comunicación la tomó y se puso de pie.

- Creo que deberías irte primero –murmuró.

Asentí con la cabeza y le di un corto beso en los labios.

- Te esperaré. –Le dije antes de salir corriendo en la dirección más directa a la casa. No podía creer lo que acababa de pasar. Pero debía pensar en alguna otra cosa si no quería que Jass sintiera lo loco que me había vuelto mi nueva obsesión. Sin duda esto lo acabaría esta noche. Había esperado toda mi vida por esa mujer. No iba a desperdiciar ni un día más.